
El edificio ubicado en calle Mendoza al 200, en pleno centro, permanece bajo estrictas medidas de seguridad tras detectarse fallas estructurales que representan un riesgo para peatones y vehículos. Mientras el tránsito continúa interrumpido, las autoridades no descartan la decisión de demoler el inmueble.
La directora de Catastro y Edificación municipal, Nora Belloni, confirmó que el deterioro del inmueble es de larga data, pero que en los últimos meses la situación se agravó significativamente.
“Las grietas se han profundizado y hay otros problemas estructurales que terminamos de evaluar recientemente”.
Según detalló, el edificio ya había sido objeto de múltiples notificaciones y sanciones por su mal estado, incluso desde años anteriores. Sin embargo, la falta de mantenimiento y la acción constante de la humedad terminaron por acelerar el deterioro. “Como no hay mantenimiento, la humedad actúa permanentemente y eso afecta aún más la estructura”, señaló.
Además, indicó que las intensas lluvias del verano y la demolición de una propiedad lindera contribuyeron a desestabilizar el edificio. Las inspecciones realizadas en los últimos días incluyeron todos los frentes del inmueble (fachada, contrafrente y laterales) y confirmaron un escenario más complejo del que se había estimado inicialmente.



