Escuela Normal, aniversario en ruinas.

Estado actual del colapso de la Escuela Normal, símbolo del naufragio de la infraestructura en Tucumán. Un triste cumpleaños que expone el luto de la educación pública de Tucumán, en lo que sería la peor gestión educativa de la historia.
Autora Myriam Costilla Duyck

La histórica Escuela Normal cumple años cada 25 de Mayo. Bastión de luz ubicado en pleno centro de San Miguel de Tucumán y erigido bajo la mirada desvelada de toda la provincia, hoy suma un año más, pero infeliz, ya que se encuentra al borde de un colapso edilicio inminente.

La emblemática frase «Donde hay una escuela, hay esperanza» resume el alma del pensamiento educativo y social de Domingo Faustino Sarmiento.

La pregunta que emerge de los escombros de la educación publica es inevitable, devastadora y aterradora: ¿cómo estarán aquellas escuelas sumergidas en el olvido del interior tucumano? Cuanto más nos alejamos de los destellos de la capital, el abandono estatal se transforma en una herida más grave, más profunda y, perversamente, más oculta a los ojos del mundo.

Aquella convicción inquebrantable acerca del valor sagrado de la educación como el único motor para el progreso de las sociedades vibró en cada una de las ideas y discursos de Domingo F Sarmiento. Sin embargo, en esta Tucumán herida, esa esperanza no es más que un eco lejano que agoniza bajo el peso muerto de la desidia gubernamental.

El discurso político de los responsables es siempre iguales: cambiar todo, pero no cambia nada. Todos los gatos son pardos de noche.

La crisis actual de la Escuela Normal (piloto) desnudó una negligencia técnica verdaderamente alarmante. Ante los gritos desgarradores y los justos reclamos de una comunidad estudiantil que se niega a estudiar entre ruinas, el Gobierno intentó aplicar un «parche» ciego e improvisado que mira de costado las obras estratégicas, ante la alarmante y casi criminal falta de gestión edilicia. Mientras el dinero público se disuelve en los bolsillos de una planta política que no para de agrandarse, las aulas donde se debería forjar el destino de la provincia se caen, literalmente, a pedazos.

El actual desprecio sistemático de las autoridades por la educación pública se potencia y sangra con mayor crueldad en el interior profundo. Jaldo, Abad y Nazur.

El reciente temporal que obligó a suspender las clases en 107 escuelas rurales y periféricas demostró de forma dramática que, lejos de las luces y las cámaras del centro, el sistema hace agua por todos lados. En esas comunidades invisibilizadas, donde nunca llegan los micrófonos de la prensa, las filtraciones que inundan las aulas, el peligro latente de un derrumbe que sepulte infancias, y la carencia absoluta de servicios básicos se sufren en el más desgarrador e impuesto de los silencios.

La alarmante distorsión de prioridades y falta de transparencia no son meras percepciones; han quedado expuestas con la frialdad de una autopsia en el reciente y lapidario Acuerdo Nº 3883 emitido por el Tribunal de Cuentas de Tucumán. Con fecha del 11 de septiembre de 2025, tras auditar la Cuenta de Inversión del Ejercicio 2024, el organismo de control desnudó el oscuro entramado presupuestario que asfixia la infraestructura escolar.

A nivel de gestión, el informe oficial destapó una maniobra de traspaso de fondos públicos que roza el escándalo: mediante el Decreto Acuerdo Nº 23/8 (MOySP) y la Resolución Nº 414/SH de marzo de 2024, se alteró la dependencia de la Dirección de Materiales y Construcciones Escolares (DMCE), arrebatándole partidas millonarias al Ministerio de Educación (Programa 23) para desviarlas a la órbita del Ministerio de Obras y Servicios Públicos (Programa 11).

Estado de actual de una gestión. Ministro de Obras Publicas Marcelo Nazur, Gobernador Osvaldo Jaldo y Ministra de Educación Susana Montaldo.

La burocracia no pudo ocultar el desorden. En la Dirección de Materiales y Construcciones Escolares se constató oficialmente la retención irregular de un Fondo Permanente de $2.386.000,00 que quedó congelado sin regularizar al cierre del ejercicio, en abierta violación a las leyes vigentes. Mientras tanto, en el Ministerio de Educación a cargo de Montaldo, el escenario se torna aún más lúgubre y opaco: la auditoría detectó múltiples cuentas bancarias que movían fortunas de origen nacional destinadas a programas vitales e hipotecados —como el INET (Ley 26.058), el Pacto Federal Educativo, la Red Federal de Formación Docente Continua, programas de UNICEF y de Mejoramiento de la Calidad Educativa—. Estos fondos se manejaron de manera extrapresupuestaria y totalmente en las sombras, ocultándose de las registraciones obligatorias del Sistema de Administración Financiera y Control (SAFyC). Una contabilidad paralela mientras los techos se desploman sobre las cabezas de los niños.

Para consumar el drama de la impunidad, el Tribunal de Cuentas denunció gravísimas deficiencias en la subcuenta «Construcciones en Proceso en Bienes de Dominio Privado», el registro donde se asientan las certificaciones y las escandalosas redeterminaciones de precios de las obras. La auditoría advirtió con gravedad que los fondos destinados a refaccionar escuelas se licúan y agrupan de forma opaca en «proyectos globales», una trampa contable que impide auditar de manera individual el costo real de cada escuela y saber cuánto dinero se evapora en reajustes respecto a los contratos originales.

El HTC se vio obligado a intimar a la provincia para que desagregue ese pozo negro y transparente el destino de cada centavo.

Bajo la mirada impasible del gobernador Osvaldo Jaldo, la alarmante inacción de la ministra de Educación, Susana Montaldo, y la incapacidad manifiesta del Ministro de Obras Públicas, Marcelo Nazur, configuran, sin espacio para la duda, un triunvirato para la peor gestión de infraestructura educativa en la historia de Tucumán.

Corte Suprema: Daniel Leiva, Daniel Posse, Claudia Sbddar, Antonio Estofan, Leonora Rodríguez Campos y el Ministro Publico Fiscal Edmundo Jiménez. Ninguna autoridad judicial investiga.

Condenar a los alumnos del centro al pánico diario de un derrumbe y a los del interior al destierro y al olvido extremo es la prueba irrefutable de que, para esta administración, el futuro de la provincia ha dejado de ser una prioridad. Los parches técnicos sobre los pisos agrietados de una escuela que tenía pisos de al estilo de las grandes mansiones con cámara de aire, pasaron a la triste imagen celebrada registrada en el ingreso de paupérrimo mobiliario, cuando hay cientos de millones de presupuesto que siguen sin respuestas y sin que un solo fiscal o juez inicie una investigación de oficio o un legislador formalice una querella. Así nuestros colegios son el reflejo exacto de las cuentas paralelas y el descalabro financiero con el que se dilapidan los recursos de los tucumanos.

Han convertido los templos del saber en ruinas, apagando con desprecio la antorcha sagrada que el Gran Maestro de América encendió para salvarnos de la ignorancia y la barbarie.