
El debate por la soberanía de las Islas Malvinas terminó a los empujones en Diputados tras una provocación oficialista. El tucumano Gerardo Huesen y Juan Grabois protagonizaron un violento cruce que expuso el nivel de agresión y desprecio del Gobierno por el diálogo democrático.
La Cámara de Diputados de la Nación vivió una jornada de extrema tensión y violencia física durante el inicio del plenario de comisiones que debate el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional. Lo que debía ser una discusión seria sobre los recursos naturales en torno a las Islas Malvinas se transformó en una riña verbal.
El escándalo estalló cuando la diputada Myriam Bregman exponía en el recinto. Ante las provocaciones desde las bancas del oficialismo por parte del diputado Jairo Guzmán, el dirigente Juan Grabois se acercó para frenar las descalificaciones. Lejos de apaciguar las aguas, el diputado tucumano de La Libertad Avanza, Gerardo Huesen, intervino a los gritos, escalando la situación hasta un forcejeo generalizado que obligó a la intervención de otros legisladores como Agustín Rossi y Eduardo Valdés para evitar una agresión mayor.
Un debate clave opacado
El episodio expuso la intolerancia del bloque oficialista en un momento institucional sensible. Las comisiones de Defensa Nacional, Relaciones Exteriores y Culto y Legislación Penal debatían la iniciativa del Ejecutivo para endurecer sanciones —con penas de prisión, multas e inhabilitaciones— contra quienes exploten de manera ilegal los recursos en el área reclamada por la Argentina.
Mientras La Libertad Avanza busca apurar un dictamen para el próximo 6 de octubre con métodos propios de patotas, los incidentes protagonizados por Huesen y Guzmán demostraron que el oficialismo prefiere el insulto y el forcejeo antes que el debate parlamentario en una causa tan cara para el sentimiento nacional como Malvinas.



