ERSEP: Historias, amor y boletas de luz impagables.

ERSEP: ¿Ente de Control, Regulación o Agencia de Citas? En la foto la Intendenta de Graneros –querellada por enriquecimiento ilícito- y sus visitas por el ERSEP. Por otra parte, Ingrid Lausberg. (Imagen representativa IA)

Por Redacción Central La Pluma Viral

¡Bienvenidos a este espacio donde la realidad, muchas veces, supera con creces a la peor de las ficciones! Hoy nos vamos a detener en una realidad donde las cosas no se resuelven por concurso público, por antecedentes o por idoneidad técnica. No, señores. En el pago chico, la administración del Estado tucumano parece regirse por las complejas leyes del romance, el colchón financiero y la supervivencia conyugal del poder de turno.

Ambos: Jaldo y Lausberg, parecen muy poderosos.

Hablemos del ERSEPT, el Ente Único de Control y Regulación de los Servicios Públicos Provinciales. El organismo encargado de vigilar a EDET, de cuidar el bolsillo de la gente que hoy no sabe si pagar la boleta de la luz o comprar los medicamentos.

A este ente clave lo intervinieron. Pusieron a un técnico, después armaron una rosca bárbara, y terminaron inventando un cargo a medida: una subintervención. ¿Y quién asume ahí? La abogada Ingrid Lausberg, una funcionaria con un paso previo por Canal 10 que, misteriosamente, salta sin escalas técnicas a manejar la botonera administrativa y financiera de los servicios públicos.

Pero acá lo jugoso, lo que no figura en los comunicados oficiales de prensa, es lo que se cuchichea en los pasillos de la Casa de Gobierno tucumana.

La Ausencia de Jaldo en la asunción de Cobos, dice Más que Mil Palabras. La gestualidad de Ingrid Lausberg y su indignación indisimulada. Pese a su “labor”, no fue coronada.

Vayamos a la foto de la asunción. Un papelón institucional de novela turca. El gobernador Osvaldo Jaldo brilló por su ausencia. No fue. Mandó a sus ministros. Y ahí estaba ella, Ingrid Lausberg, con el rostro tieso, incapaz de disimular la indignación.

¿Qué le pasaba a Ingrid?

Sencillo: ella se pensaba que, con los movimientos de gabinete, le tocaba asumir el timón grande. Pero se topó con una valla infranqueable que la política feudal jamás se atreve a cruzar: la cama matrimonial.

“Reuniones de trabajo”, Lausberg – Jaldo

Cuentan los que saben que Jaldo jamás pondría a una de sus debilidades sentimentales en la cima absoluta de semejante caja porque eso equivaldría a desatar una guerra conyugal de proporciones bíblicas en su propia casa. Traducción: el poder se comparte con los amigos, pero los problemas con la patrona se evitan a toda costa. Así que inventaron el consuelo del subreino: una subintervención para que la dama no llore, mientras la política real la manejan otros.

Hay que recordar que los hombres infieles suelen tener amigos cómplices.

Para justificar semejante despropósito jurídico, salió a hablar el legislador ultramanzurista, ultramassita y ahora ultrajaldista, el hombre de las mil caras, Gerónimo Vargas Aignasse. Y el tipo tuvo el tupé de calificar de «acto de generosidad» que el gobernador mandara un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) a la Legislatura en vez de imponerlo por la fuerza bruta de un decreto simple.

¡Miren qué generosidad republicana! Aplaudamos con las orejas a Gerónimo Vargas Aignasse.

El feudalismo te asfixia con tarifas siderales, te corta la luz en el interior, te arma aguantaderos políticos para los amigos y los afectos, pero te pide un aplauso porque «pide permiso» para institucionalizar sus caprichos amorosos.

Mientras los tucumanos hacen malabares con velas y boletas impagables, en el despacho principal se respira otra prioridad: blindar el romance oficial y cuidar que la sangre matrimonial no llegue al río.

Así estamos. Con un Estado convertido en un culebrón caribeño donde los servicios públicos se derrumban, pero los afectos del poder tienen garantizado su sueldo a fin de mes.

Seguimos en un momento.