Una imagen que comenzó a circular en las redes sociales volvió a encender el debate sobre las prioridades del poder en Tucumán. En la luneta de un automóvil pueden observarse nombres de dirigentes políticos vinculados al oficialismo, en una muestra de actividad proselitista cuando aún restan meses para las elecciones.

La escena contrasta con la realidad cotidiana de miles de familias tucumanas que enfrentan una profunda crisis económica. Mientras el costo de vida sigue golpeando los bolsillos, muchos trabajadores recurren al crédito o al endeudamiento para cubrir necesidades básicas como la alimentación, el alquiler o los servicios.

Las críticas apuntan a que, mientras aparecen recursos para la instalación de la campaña política, numerosos sectores sostienen que continúan sin respuestas problemas históricos como los bajos salarios de enfermeros, docentes, policías y otros empleados públicos. A ello se suma la difícil situación del comercio, donde muchos locales enfrentan una fuerte caída del consumo y algunos han debido cerrar sus puertas.
Para los cuestionamientos expresados por distintos sectores, la prioridad del Gobierno debería estar en recuperar el poder adquisitivo de los salarios, generar empleo y aliviar la situación económica de las familias, antes que anticipar la competencia electoral.
La imagen alimenta una pregunta que vuelve a instalarse en la opinión pública:
¿Hay recursos para la política, pero no para resolver las urgencias de los tucumanos?
Más allá de las diferencias partidarias, el reclamo que emerge es el mismo: que las prioridades del Estado estén puestas en mejorar la calidad de vida de la población y no en la disputa por el poder.
«Tucumán es la provincia de mayor endeudamiento de toda la Argentina»




