
Comprar una vivienda en Argentina exige el equivalente a 22,7 años de ingresos familiares completos, casi el doble del promedio mundial. El país quedó en el puesto 169 entre 181 naciones, mientras construir una casa o acceder a un crédito hipotecario sigue fuera del alcance de numerosos trabajadores.
El sueño de la casa propia se aleja cada vez más para millones de argentinos. La brecha entre los ingresos y el precio de las propiedades ubica al país entre los mercados inmobiliarios menos accesibles del mundo, según un ranking internacional que utiliza datos atribuidos a ONU-Hábitat.
Argentina ocupa el puesto 169 entre 181 países analizados. El indicador estima que una familia necesitaría reunir el equivalente a 22,7 años de todos sus ingresos para comprar una vivienda. La cifra casi duplica el promedio mundial, de 11,2 años, y expone las dificultades que enfrentan los hogares para convertir sus salarios en patrimonio.
El escenario plantea un fuerte interrogante sobre las posibilidades de progreso de los trabajadores: incluso quienes tienen empleo deben afrontar precios inmobiliarios que resultan difíciles de compatibilizar con sus ingresos.
Argentina, entre los países con menor acceso a la vivienda
El indicador compara el precio promedio de las propiedades con el ingreso anual de los hogares. Cuantos más años de ingresos se necesitan para comprar una vivienda, menor es la accesibilidad del mercado.
En Sudamérica, Argentina presenta uno de los registros más desfavorables. Según los datos difundidos, Venezuela requiere 18,9 años de ingresos; Brasil, 18,3; Colombia, 17,5; y Chile, 15,6.
La relación es menor en Uruguay, con 13,7 años; Ecuador, con 11,1; y Bolivia, con 10,5.
La comparación muestra la magnitud del problema argentino: el valor de las propiedades mantiene una distancia considerable respecto de la capacidad económica de las familias.
Construir una casa cuesta casi 12 años de salarios
La compra de una propiedad terminada no es la única alternativa que se volvió difícil. Construir una vivienda también representa un desafío económico para quienes buscan dejar de alquilar.
Un relevamiento de la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco) estimó que levantar una casa de 100 metros cuadrados cuesta alrededor de $228,6 millones.
Al comparar ese monto con el salario neto promedio de los trabajadores estables, de $1.590.179 en junio, se necesitan aproximadamente 144 sueldos completos para cubrir el costo de la obra.
Esto equivale a cerca de 12 años de ingresos destinados íntegramente a la construcción. El cálculo no contempla la compra del terreno, el IVA ni otros gastos adicionales que pueden incrementar la inversión.
En la práctica, una familia debe afrontar además sus gastos cotidianos, como alimentación, transporte, servicios, salud y educación. Por eso, el tiempo real necesario para ahorrar el dinero puede extenderse durante décadas.
Créditos hipotecarios: requisitos que excluyen a muchas familias
El financiamiento bancario tampoco garantiza una salida para todos. Aunque los créditos hipotecarios volvieron a ocupar un lugar importante en el mercado inmobiliario, los ingresos exigidos continúan siendo una barrera para numerosos trabajadores.
Las simulaciones sobre préstamos del Banco Nación para comprar una propiedad de US$100.000 muestran que el ingreso familiar requerido puede superar ampliamente el salario promedio.
Según las condiciones del préstamo y la acreditación de haberes, los ingresos mensuales necesarios pueden superar los $3,2 millones y acercarse a los $4,7 millones.
Estos requisitos llevan a muchas familias a sumar dos o más salarios para intentar calificar. Incluso cuando consiguen cumplir las condiciones bancarias, deben evaluar las cuotas, los gastos asociados y la estabilidad de sus ingresos.
El sueño de la casa propia, cada vez más lejos
En el extremo menos accesible del ranking mundial aparece Siria, con 86,7 años de ingresos necesarios para comprar una vivienda. Le siguen Sri Lanka, con 40,8, y China, con 34,6.
En cambio, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos registran una relación cercana a tres años. Estados Unidos presenta un indicador de 4,5 años; Australia, de 7,5; y el Reino Unido, de 8,3.
En Europa también existen dificultades: Portugal registra 12,6 años; Francia, 11,8; Luxemburgo, 11,5; y Alemania, 10,7.
Para Argentina, los números dejan una señal preocupante. Comprar una propiedad exige un esfuerzo económico prolongado, construir requiere una inversión millonaria y acceder a un crédito depende de ingresos que muchas familias no alcanzan.
La vivienda propia, uno de los principales objetivos de cualquier familia, se convierte así en una meta cada vez más difícil de alcanzar. Los datos reflejan una brecha persistente entre el costo de la vivienda y la capacidad de compra de los hogares, en un contexto que exige respuestas concretas para ampliar el acceso a la propiedad.



