La baja del riesgo país le trajo al Gobierno un alivio inmediato en el frente cambiario, pero la caída en la actividad y el apretón monetario previo a las elecciones golpeó duro las cajas de las empresas y de la administración pública.
La gran pregunta es si el veranito financiero puede trasladarse al plano de la economía real. Los sectores más perjudicados muestran un deterioro similar al de la pandemia y en la industria se multiplican las voces que piden una baja en el costo del financiamiento. Provincias y municipios advierten por dificultades para pagar el medio aguinaldo de diciembre.
La sed de pesos y el aguinaldo
La sed de pesos se profundiza de cara a fin de año. Las fiestas, las vacaciones y el aguinaldo incrementan la demanda de la moneda local en las personas, las empresas y también la administración pública. El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, dijo que la entidad comprará dólares sin esterilizar los pesos en la medida que la recuperación de la actividad lo justifique: ¿será la luz al final del túnel?
Las tasas están bajando pero todavía desde niveles muy elevados y la situación se choca con las cajas de los distintos sectores, que quedaron muy golpeadas. No solo en el universo de las empresas, también en algunos estamentos del Estado se encienden señales de alerta para el pago de los aguinaldos.

Hay al menos unos seis municipios bonaerenses que declararon la emergencia económica y otros tantos que manifiestan en privado tener dificultades para enfrentar los pagos de fin de año. Las complicaciones llegan también a algunas administraciones provinciales que buscan alternativas para hacer frente a los compromisos, como Río Negro que emitirá letras por entre $40.000 millones y $50.000 millones.
En las empresas, el mayor impacto sobre las cajas se dio por el lado de la baja en las ventas, como consecuencia, en el caso de los estados subnacionales se vio una caída de la recaudación. Sucede que, además, Nación adeuda fondos a las provincias que pareciera no estar dispuesta a saldar. En efecto cascada, los municipios también ven sus cajas golpeadas.
Como alternativa habitual, algunos bancos públicos y privados ya empezaron a ofrecer líneas a seis meses para financiar el pago del aguinaldo, pero las tasas son bien positivas. Rondan entre el 35% y el 50% nominal anual en la mayor parte de los casos, mientras que la inflación proyectada por el relevamiento de expectativas del mercado (REM) para los próximas doce meses ronda el 20,8%.
En 2024 la vuelta del crédito amortiguó el golpe del ajuste del gasto en la actividad. Ahora Javier Milei enfrenta un delicado juego de pinzas entre el dólar, las tasas, la inflación y la actividad. Parece el gran desafío para 2026.




