Eltucumano.com: ¿Periodismo o panfleto?

La venganza de los que no tienen argumentos

El periodismo en Tucumán tocó fondo, o al menos eso es lo que sugiere la última movida de eltucumano.com. El portal, comandado por Julio Valenzuela, decidió que informar era demasiado difícil y optó por el camino corto: la estigmatización barata.

La nota donde bautizaron al presidente como el «más sionista del mundo» usa el término no como una descripción política, sino como un estigma, como si estuviéramos en la Edad Media marcando gente en la plaza pública. La periodista Myriam Costilla Duyck, presentó un escrito ante el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) y la DAIA, poniendo blanco sobre negro la supuesta «militancia antisemita» que opera bajo el disfraz de la libertad de expresión.

La libertad no es impunidad, y la denuncia de Myriam Costilla Duyck advierte que el medio usa el lenguaje para agitar el odio en lugar de ejercer el oficio.

Es un terreno peligroso donde se confunde el análisis con el disparo al blanco, y el planteo ante la DAIA busca determinar si esta supuesta editorial roza, o choca de lleno, con la Ley Antidiscriminatoria.

Ahora la pelota está en el campo de FOPEA.

Quienes dicen defender la ética periodística, y la gran duda es si van a intervenir o si van a seguir haciéndose los distraídos mientras el gremio se pudre desde adentro. Acá no hay análisis periodístico, hay una bajada de línea que huele a rancio; si para hacer ruido tenés que ensuciar comunidades y fomentar el prejuicio, entonces no sos periodista, sos un operador con megáfono.

La pregunta es: quien está detrás de todo esto?

Hasta cuándo vamos a tolerar que se confunda el ejercicio libre de la palabra con la instigación al odio, porque el daño ya está hecho y ahora solo falta ver quién se anima a ponerle el cascabel al gato.

Seguiremos informando.