Javier “Chuky” Casanova, sospechado de tener vínculos con el narcotráfico y procesado por haber protagonizado un tiroteo en una fiesta electrónica en Tafí Viejo, estuvo varias horas con paradero desconocido, a pesar de que debía permanecer en un calabozo del penal de Benjamín Paz.
Un error generó alarma entre las autoridades y derivó en una investigación sobre el desempeño del personal del Servicio Penitenciario en este caso.
El 21 de septiembre se produjo un feroz enfrentamiento entre el grupo que lidera “Chuky” y el de Facundo Ale, hijo de Ángel “El Mono” Ale. En un primer momento se pensó que la balacera podía haberse originado en una interna por el poder de la barra brava de San Martín. Sin embargo, con el correr de los días surgieron indicios de que el hecho podría estar relacionado con una disputa territorial vinculada al narcotráfico.
El fiscal Miguel Fernández, tras realizar las primeras averiguaciones, consiguió que un juez autorizara varios allanamientos. En una de las viviendas donde residía “Chuky”, los policías hallaron unas 100 dosis de droga y una pistola que podría haber sido utilizada en el enfrentamiento.
Aunque Casanova no debía abandonar la cárcel porque seguía vigente la prisión preventiva dictada por el tiroteo, cerca de la 1 de la madrugada personal del Servicio Penitenciario lo trasladó hasta su domicilio en el barrio Oeste II.




