Las condiciones atmosféricas en la provincia comienzan a marcar la transición formal hacia el período de inestabilidad y precipitaciones.
El observador del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Cristofer Brito, anticipó que la incidencia del fenómeno El Niño generará un verano caluroso con lluvias por encima de los promedios históricos en Tucumán, acompañado por tormentas severas, ocasional caída de granizo y fuertes ráfagas de viento.
Las características de las primeras tormentas y el impacto de El Niño
El cambio registrado en las marcas térmicas responde al constante ingreso de una masa de aire cálido y húmedo sobre el territorio provincial. En este sentido, el especialista detalló que se prevén precipitaciones intensas concentradas en cortos períodos de tiempo, con acumulados puntuales de 10 milímetros en cuestión de minutos. De esta manera, las franjas horarias de mayor riesgo de inestabilidad se ubicarán entre las 16 y las 19, con posibilidades de granizo pequeño y ráfagas que afectarán de manera generalizada a los distintos municipios.
Por consiguiente, el incremento más notorio del caudal de lluvias se consolidará desde noviembre, teniendo su pico en diciembre y enero.
Proyección estival: humedad, temperaturas y acumulados de agua
La proyección para el mes de octubre anticipa un dominio sostenido del aire húmedo con temperaturas de templadas a cálidas. En este sentido, Brito explicó que el verano no registrará marcas de calor extremo desmedido —con máximas que rondarán entre los 35°C y 38°C—, aunque la elevada humedad elevará la sensación térmica por encima de los 40°C. Asimismo, estimó que la acumulación total de agua podría escalar hasta los 900 milímetros, superando la media habitual de 700 milímetros pero sin alcanzar los registros récords de la temporada anterior.




