
El habitual consumo de carne en Argentina perforó los pisos de las últimas dos décadas al situarse en apenas 47,5 kilos por habitante al año. Los mostradores de las carnicerías de barrio absorben el impacto directo de un mercado interno debilitado por la erosión inflacionaria.
Las tripulaciones de las plantas frigoríficas compensan esta parálisis fabril mediante un incremento constante de los despachos de exportación hacia los puertos de Estados Unidos.
La suba interanual del 57% y las brechas con el IPC
Los informes de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes revelan que los cortes vacunos acumularon un alza interanual del 57,9%. Este incremento superó con holgura los casilleros del Índice de Precios al Consumidor general, el cual se posicionó en un 33,2% para el mismo período.
En consecuencia, el consumo aparente global experimentó un desplome neto del 11,1% al registrarse la falta de unas 106.700 toneladas res con hueso en las carnicerías. Los encargados de los comercios minoristas intentan amortiguar las planillas operativas mediante ofertas semanales.
Los cuatro kilos de pollo por uno de asado y los récords históricos del porcino
El proceso de sustitución proteica modificó la fisonomía de las heladeras comerciales al consolidar opciones más accesibles para la economía de los jefes de hogar. El pollo fresco logró igualar los registros del producto vacuno al promediar una ingesta sostenida de 47 kilos anuales por habitante.
Las pizarras de las ferias barriales exponen que el kilo de asado equivale actualmente a la compra de cuatro kilos de ave o a dos kilos de pechito de cerdo.
Por otra parte, la demanda del sector porcino perforó sus propias marcas históricas al superar los 19,5 kilos per cápita gracias a su competitiva estabilidad comercial. Los consumidores tucumanos reorganizan sus minutas culinarias en base a las cotizaciones diarias de los mayoristas de la región.
La comparación con el mercado norteamericano
La sumatoria de las tres principales especies ganaderas cerró el último balance anual con una marca sólida de 113,8 kilos por habitante. Los análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario ubican al territorio nacional inmediatamente por detrás de las planillas de consumo de los Estados Unidos. Los especialistas de las cadenas de distribución estiman que la matriz de sustitución continuará profundizándose si persiste el encarecimiento de la hacienda en pie.



