El circo político de la falsa oposición tucumana.

¿Quién le hace frente a quién?

El Partido por la Justicia Social (PJS), parido supuestamente para hacerle frente al poder tucumano, hoy mutó en una farsa de cabotaje. Con un camuflaje berreta, sus referentes cambian de bando según sople el viento, dejando al votante más confundido que los que crearon el partido y la sospecha inevitable de que la famosa «resistencia» no era más que un negocio de conveniencia.

Confieso que estoy confundido. Que alguien me explique los movimientos de este nuevo afiche político local porque los personajes y sus «amistades» ya no me cierran por ningún lado. ¿En qué quedamos? ¿Son o no son oposición?

El partido de Justicia Social se creo en su momento como oposición al oficialismo.

El Partido por la Justicia Social nació con bombos y platillos, apadrinado por Germán Alfaro y Beatriz Ávila, prometiendo ser el gran dique de contención contra el oficialismo en Tucumán. En esa mesa chica y de supuestos fierros también andaba Walter Berarducci. Pero claro, el tiempo pasa, los cargos escasean y las lealtades duran menos que un helado en la peatonal al rayo del sol.

Berarducci, llegó a la Legislatura encabezando un acople del Partido por la Justicia Social (PJS).

Germán Alfaro, hoy camina de la mano y en total sintonía con Osvaldo Jaldo, enterrando cualquier vestigio de aquella supuesta oposición dura. Entre acuerdos bajo la mesa, fotos cómplices y un pragmatismo cínico, el alfarismo demostró que el sillón de enfrente se vacía rapidito cuando hay cargos y conveniencias de por medio, dejando en claro que de opositores no tienen ni el cartel

Alfaro y Jaldo junto dejaron sus diferencias afuera.

El rejunte de la falsa oposición

Hoy resulta que Berarducci, el ex funcionario municipal, que había llegado a la Legislatura encabezando un acople del Partido por la Justicia Social (PJS), confirmó su incorporación al espacio que preside en Tucumán Lisandro Catalán, se muda derechito a las filas de La Libertad Avanza. Montándose al caballo de Javier Milei, mientras el gobernador Osvaldo Jaldo anda de luna de miel y abrazos cómplices con el propio Presidente de la Nación. Todo esto para seguir siendo «oposición».

Hoy Berarducci se suma a las filas de la LLA,

Entonces, desandemos el ovillo. Si el mandamás de la provincia es un ferviente aliado del poder central y ahora estos muchachos se alistan en ese mismo rebaño libertario nacional. ¿Dónde quedó la vereda de enfrente? ¿Quién le hace frente a quién? ¿O nos están tomando el pelo a todos los tucumanos? Estoy confundido, de verdad.

¿Cómo se come esto de llamarse contrincante cuando en los hechos se termina votando y aplaudiendo al mismo amo?

Jaldo un gobernador más de la LLA.

Aquí solo caben dos lecturas igual de oscuras. La primera es que, acorralados por la realidad y las circunstancias que todos conocemos, ya se ven totalmente afuera del plato del oficialismo provincial y buscan un salvavidas desesperado donde sea, aunque tengan que disfrazarse de leones.

La segunda alternativa es todavía más cínica: están armando un frente de cartón no para voltear al poder de turno, sino para negociar su propia supervivencia ante un futuro partido gobernante que saben perfectamente que no van a ser ellos.

Basta de discursos envasados al vacío y de roscas de medianoche. Al tucumano de a pie le duele el bolsillo, le faltan respuestas y le sobra cinismo de esta clase política que cambia de camiseta más rápido que de opinión.

Al final del día, la famosa «opción de cambio» no era más que un mercadeo de nombres esperando el mejor postor.