El bebé varón con aritos mantiene en vilo a Concepción.

Imagen Ilustrativa

El misterio ocurrido en la Maternidad del Hospital Regional de Concepción ya trascendió a la familia Paz y mantiene en vilo a buena parte de la ciudad. Mientras la Justicia espera los resultados de las pruebas de ADN que deberán establecer si el bebé que se encuentra con sus padres es efectivamente su hijo biológico, el caso se instaló en las calles, los comercios y las conversaciones de los vecinos. Hay preocupación, interrogantes sobre los protocolos del hospital y también pacientes que defienden la atención de la institución. Incluso apareció el relato de una mujer que asegura haber atravesado una situación que le dejó dudas hace casi cuatro décadas en el mismo establecimiento.

La actualización del caso muestra que, por ahora, la incertidumbre continúa. La familia permanece junto al recién nacido y decidió esperar los resultados genéticos antes de realizar nuevas declaraciones. La Fiscalía ordenó analizar muestras vinculadas a cinco bebés nacidos durante la misma franja horaria, una medida destinada a determinar las filiaciones y descartar definitivamente que se haya producido un intercambio de recién nacidos. Hasta el momento no existen personas imputadas.

La repercusión creció en las últimas horas porque la historia dejó de ser solamente un episodio ocurrido dentro de una maternidad. Concepción espera una explicación. Algunos vecinos expresan inquietud por lo ocurrido y reclaman que se esclarezca cada paso seguido desde la cesárea hasta la entrega del bebé; otros remarcan que tuvieron buenas experiencias en el hospital y piden no generalizar a partir de un caso que todavía se encuentra bajo investigación.

En el centro de todo permanece una joven madre de 23 años que, después de atravesar una cesárea de urgencia, regresó a su casa con un bebé al que ya considera su hijo, pero con la angustia de tener que esperar una prueba científica que confirme algo que normalmente ninguna familia imagina tener que comprobar.

El episodio comenzó el viernes 14 de agosto, cuando la joven ingresó al Hospital Regional de Concepción y debió ser sometida a una cesárea de urgencia. Según explicó posteriormente la familia, el bebé presentaba bradicardia fetal, por lo que los profesionales tuvieron que actuar rápidamente.

Durante todo el embarazo, los padres estaban convencidos de que esperaban una niña. De acuerdo con el relato familiar, tres o cuatro ecografías habían señalado que el bebé era de sexo femenino. La familia había preparado ropa rosa, organizado la llegada de la pequeña e incluso elegido su nombre: Emma Amir.

La certeza aparentemente continuó dentro del propio hospital.

Mario Rolando Paz, abuelo del recién nacido, contó que después del parto una partera habría felicitado a la joven madre por el nacimiento de una nena. Según su testimonio, nadie les indicó en esos primeros momentos que el bebé fuera varón.

La madre todavía se encontraba bajo los efectos de la anestesia y el recién nacido necesitó asistencia, por lo que fue trasladado a Neonatología. La familia asegura que transcurrió un período de tiempo hasta que finalmente fue llevado a la habitación.

Cuando el bebé llegó junto a su madre, la escena parecía coincidir con todo lo que la familia esperaba desde hacía meses: estaba vestido con la ropa rosa que habían preparado y, según denunciaron sus familiares, tenía colocados aritos en las orejas.

Además, una persona encargada de completar la documentación preguntó cuál sería el nombre del recién nacido. Los familiares respondieron Emma Amir y, siempre según su versión, tampoco en ese momento recibieron una advertencia que modificara la información que tenían.

Durante varias horas, entonces, la familia siguió creyendo que estaba frente a la niña que había esperado durante el embarazo.

Todo cambió alrededor de las 17.30, cuando una de las tías decidió cambiarle el pañal.

En ese instante descubrió que el bebé era un varón.

La noticia cayó como un impacto sobre toda la familia. El abuelo recordó que recibió una llamada de su hija comunicándole el descubrimiento y que inmediatamente todos regresaron a la maternidad.

Lo que inicialmente podía interpretarse como un error en las ecografías comenzó entonces a generar una pregunta mucho más inquietante: ¿el bebé que estaba en la habitación era realmente el hijo de la joven que acababa de dar a luz?

Para la familia, había varios elementos que alimentaban las dudas. No se trataba solamente de que las ecografías hubieran anticipado una niña. También aseguraban que una partera había hablado de una nena después del nacimiento, que el bebé había llegado vestido con ropa femenina, que tenía aritos y que se había avanzado con el nombre elegido para la supuesta niña.

Mario Paz planteó públicamente esa contradicción. Admitió que una ecografía puede equivocarse, pero cuestionó que distintas personas que participaron del nacimiento y de la atención posterior no hubieran advertido inmediatamente que se trataba de un varón.

Ante la falta de certezas, el padre del recién nacido acudió a una dependencia policial y realizó una denuncia.

A partir de ese momento intervino la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad del Centro Judicial Concepción. Por instrucciones de la Fiscalía comenzaron a tomarse testimonios y a reconstruirse detalladamente los movimientos realizados dentro del hospital.

Los investigadores escucharon a las profesionales que participaron de la cesárea, al personal encargado de la identificación y a una enfermera de Neonatología que recibió al recién nacido dentro del quirófano.

Uno de los elementos incorporados a la investigación es que la cesárea fue de urgencia y el bebé presentaba un cuadro considerado de riesgo, circunstancia que habría obligado al equipo médico a priorizar su asistencia inmediata.

Según una de las explicaciones brindadas en la causa, después de extraer al recién nacido una profesional lo entregó rápidamente a una enfermera de Neonatología y, en medio de la emergencia, no se habría advertido inicialmente su sexo.

El personal encargado de la identificación habría sostenido, en cambio, que posteriormente comprobó que se trataba de un varón y que la situación fue comunicada a los padres.

Pero las dudas de la familia ya estaban instaladas.

Por ese motivo, el Ministerio Público Fiscal decidió recurrir a una prueba que puede despejar cualquier interpretación: el ADN.

Durante aquella franja horaria habían nacido otros cuatro bebés en el Hospital Regional de Concepción. En total fueron cinco recién nacidos, entre varones y mujeres, por lo que la Fiscalía dispuso avanzar con estudios genéticos destinados a establecer de manera inequívoca cada filiación.

Los investigadores se comunicaron con el Laboratorio de Genética del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) para establecer el procedimiento de toma y conservación de las muestras.

También se dispuso una cadena de custodia policial destinada a garantizar la integridad del material genético.

Las madres de los otros cuatro bebés fueron contactadas y, de acuerdo con la información incorporada a la causa, aceptaron voluntariamente participar de los estudios genéticos necesarios para esclarecer lo sucedido.

Ahora toda la investigación gira alrededor de esos resultados.

El ADN permitirá saber si el niño que actualmente permanece con la familia Paz es biológicamente hijo de la pareja. Si así fuera, la investigación deberá establecer cómo pudo producirse una cadena de errores que comenzó con las ecografías y, según la versión familiar, continuó después del nacimiento.

Si los estudios arrojaran alguna incompatibilidad, en cambio, la causa adquiriría una dimensión completamente diferente.

Por el momento, no existe ningún elemento oficial que permita afirmar que hubo un intercambio de bebés. Esa posibilidad es precisamente una de las dudas que los estudios buscan descartar. La investigación continúa en una etapa preliminar y no hay personas aprehendidas ni imputadas.

Mientras la Justicia avanza, el caso conmocionó a Concepción.

La historia comenzó a circular rápidamente por redes sociales, grupos de WhatsApp, comercios y conversaciones familiares. En los alrededores del hospital y en el barrio de la familia Paz, los vecinos siguen con atención cualquier novedad.

Las opiniones sobre el Hospital Regional están divididas.

Algunos habitantes aprovecharon el episodio para reclamar explicaciones sobre los procedimientos de identificación de los recién nacidos y plantearon críticas sobre experiencias que tuvieron con el sistema sanitario. Otros, en cambio, destacaron el trabajo de médicos, enfermeros y profesionales del establecimiento y remarcaron que fueron atendidos correctamente en numerosas oportunidades.

Una vecina cercana a la familia expresó que, más allá de cualquier discusión institucional, el verdadero drama está en la incertidumbre de la madre.

La joven ya alimenta, cuida y sostiene al bebé. La familia se encariñó con él desde las primeras horas. Sin embargo, todos esperan que un laboratorio confirme científicamente que ese niño es efectivamente el que nació durante aquella cesárea.

El abuelo describió al pequeño como un bebé saludable y contó que el vínculo con toda la familia se fortaleció rápidamente. “Está muy sanito, gracias a Dios. Es un hermoso bebé, pícaro. Nos encariñamos mucho”, expresó.

Paz también dejó en claro cuál es el deseo de todos: que el ADN confirme que el bebé que tienen en sus brazos es el integrante de la familia que esperaron durante meses.

Pero la repercusión del episodio sumó en las últimas horas otro elemento llamativo.

Durante una recorrida por Concepción, una mujer recordó una experiencia ocurrida hace aproximadamente 38 o 39 años en el mismo hospital.

Según relató, después de una cesárea de emergencia tuvo dudas sobre lo sucedido con sus dos hijos mellizos y asegura que nunca logró despejarlas completamente.

“Yo, como madre, pienso que esos niños, que ya son hombres, deben estar en alguna parte”, manifestó al recordar aquel episodio.

Su historia no tiene ninguna vinculación comprobada con el caso de la familia Paz y no existe elemento alguno que permita relacionar ambos episodios. Se trata de un testimonio personal referido a un hecho ocurrido hace casi cuatro décadas.

Sin embargo, la aparición de ese relato demuestra el impacto que tuvo la noticia actual en Concepción: el misterio del recién nacido no solamente generó preguntas sobre lo sucedido el viernes 14 de agosto, sino que también hizo reaparecer recuerdos, experiencias y temores de otros habitantes de la ciudad.

En sentido contrario, otras pacientes salieron a respaldar públicamente al hospital.

Una mujer embarazada que actualmente recibe atención en el establecimiento aseguró que su experiencia es muy buena y destacó a los profesionales que la atienden. Su testimonio evidencia que no existe una mirada uniforme de los vecinos sobre la institución.

También aparecieron expresiones públicas de vecinos defendiendo el trabajo cotidiano de los profesionales del hospital y señalando que el centro asistencial recibe pacientes no solamente de Concepción sino de numerosas localidades del sur tucumano.

El interrogante central, de todas maneras, permanece intacto.

¿Qué ocurrió realmente desde el momento de la cesárea hasta que el bebé llegó a los brazos de su madre?

La Fiscalía intenta reconstruir esa secuencia mediante testimonios, documentación, procedimientos internos y, fundamentalmente, las pruebas genéticas.

Para la familia, la espera resulta especialmente difícil porque el pequeño ya forma parte de su vida cotidiana.

El propio Mario Paz lo resumió al hablar sobre la situación que atraviesan: para ellos, el bebé es suyo, pero necesitan que la ciencia termine definitivamente con cualquier duda. La familia sostiene que el error ocurrido fue suficientemente grave como para exigir explicaciones sobre la forma en que se identificó y comunicó el sexo del recién nacido.

Concepción, mientras tanto, sigue en vilo.

La ciudad espera el mismo resultado que la familia Paz. Los estudios de ADN deberán determinar si el episodio fue consecuencia de una extraordinaria sucesión de equivocaciones —desde los controles prenatales hasta las primeras horas posteriores al parto— o si ocurrió alguna otra irregularidad que todavía no pudo ser establecida.

Hasta que llegue esa respuesta, no existen elementos para hablar de un intercambio confirmado de bebés.

Pero sí existe una certeza: un nacimiento que debía ser un momento de celebración terminó convertido en un misterio que movilizó a una familia, puso bajo investigación los procedimientos de una maternidad y mantiene pendiente a toda una ciudad.