La Argentina perdió el 6,3% de sus empleadores registrados desde noviembre de 2023 y acumula 18 meses consecutivos de caída. Solo en los últimos doce meses desaparecieron 15.475 unidades empleadoras. El retroceso también se refleja en el empleo privado y en las proyecciones de crecimiento económico.
La cantidad de empresas con trabajadores registrados continúa en descenso durante el gobierno de Javier Milei. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la Argentina perdió 32.290 empleadores desde noviembre de 2023, una contracción del 6,3% que profundiza las dificultades del sector productivo y del mercado laboral.
En julio de 2026, el país registró 480.067 empleadores activos, con una caída de 948 respecto de junio. De esta manera, la serie oficial acumuló 18 meses consecutivos de retroceso, una tendencia que refleja el deterioro de la cantidad de unidades productivas que mantienen trabajadores registrados.
El dato más reciente muestra que el fenómeno no se limita al inicio de la actual gestión. En los últimos doce meses desaparecieron 15.475 unidades empleadoras, lo que representa una baja interanual del 3,1%.
Más de 9.600 empleadores menos en lo que va de 2026
La contracción también se profundizó durante los primeros siete meses del año. En diciembre de 2025, la SRT contabilizaba 489.749 empleadores. Para julio de 2026, el registro había descendido a 480.067, una reducción de 9.682 unidades, equivalente al 1,97%.
La comparación con el final del gobierno anterior permite dimensionar la magnitud de la caída. En noviembre de 2023, último mes de la gestión de Alberto Fernández y Sergio Massa, había 512.357 empleadores registrados. Desde entonces, la cifra disminuyó un 6,3%.
Los números reflejan una pérdida sostenida de empleadores formales en un contexto de cambios en los costos de producción, las condiciones financieras y el nivel de actividad económica.
El nivel de empresas más bajo en casi dos décadas
El retroceso encendió las alertas entre los especialistas. Guido Zack, director del área de Economía de Fundar, señaló que la reducción de empresas presenta una persistencia e intensidad que no se observaban desde la salida de la convertibilidad.
Según el economista, para encontrar una cantidad similar de empleadores activos a la registrada en julio de 2026 hay que remontarse a julio de 2007, hace 19 años.
La comparación histórica también resulta desfavorable frente a la pandemia de Covid-19. En febrero de 2020, antes del inicio de la cuarentena, había 508.187 empresas registradas. En septiembre de 2021, cuando se alcanzó el punto más bajo de ese período, quedaban 486.782.
La caída durante ese tramo fue de 21.405 empleadores, equivalente al 4,2%. Desde noviembre de 2023, en cambio, la reducción llegó a 32.290 unidades, un 6,3%.
Los costos que presionan sobre las empresas
Entre los factores que dificultan el funcionamiento de las compañías, Zack mencionó los costos elevados en dólares asociados a la apreciación cambiaria, la carga tributaria, el encarecimiento de la logística por la falta de obra pública y los costos financieros.
De acuerdo con el economista, la combinación de estas variables genera dificultades incluso para empresas con niveles de productividad suficientes para competir.
Sin embargo, la caída del registro de empleadores requiere una aclaración. La SRT advierte que sus estadísticas no permiten determinar por sí solas qué sucedió con cada empresa que dejó de aparecer en la serie.
La disminución puede responder a cierres efectivos, pero también a reorganizaciones empresariales, cambios de CUIT, modificaciones en las nóminas de trabajadores, rescisión de contratos o cambios en las modalidades de organización laboral.
El registro comprende empleadores públicos y privados que tienen al menos un trabajador registrado en relación de dependencia. No incluye al personal de casas particulares.
Menos empresas y caída del empleo privado
La reducción de empleadores coincide con una contracción del empleo registrado. De acuerdo con los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en junio de 2026 se perdieron 10.814 puestos de trabajo privados registrados frente a mayo.
En la comparación interanual, la caída alcanzó los 121.000 puestos. El empleo privado registrado pasó de 6,216 millones de trabajadores en junio de 2025 a 6,096 millones en junio de 2026.
La tendencia también se observó en julio. La Encuesta de Indicadores Laborales de la Secretaría de Trabajo registró una baja mensual del 0,03%, con lo que el empleo acumuló siete meses consecutivos de retroceso.
En lo que va de 2026, el indicador cayó un 0,6%, mientras que la comparación con julio de 2025 arrojó una disminución del 1,1%.
Los datos muestran que la pérdida de empleadores no constituye un fenómeno aislado: coincide con una reducción del empleo formal y con dificultades para sostener la actividad en distintos sectores de la economía.
Menos crecimiento y perspectivas más moderadas
El panorama laboral se desarrolla en paralelo a una desaceleración de la actividad económica. En julio de 2026, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC registró una caída del 2,9% frente a junio, en la medición desestacionalizada, y una baja interanual del 1,4%.
A pesar de ese retroceso mensual e interanual, la actividad acumuló un crecimiento del 1,7% durante los primeros siete meses del año frente al mismo período de 2025.
Las perspectivas para el conjunto de 2026 también fueron revisadas a la baja. El Banco Mundial redujo su previsión de crecimiento para la economía argentina del 3,6% al 2,1%. Para 2027, ajustó su estimación del 3,7% al 3%.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central mostró un escenario más moderado: los analistas consultados proyectaron una expansión de entre el 1,2% y el 1,5% para 2026.
Con más de 32.000 empleadores menos desde noviembre de 2023, 18 meses consecutivos de caída en el registro y una pérdida significativa de puestos de trabajo formales, la evolución de las empresas se convirtió en uno de los indicadores centrales para evaluar el impacto económico de la gestión de Milei. El desafío será determinar si la tendencia puede revertirse en los próximos meses o si continuará la contracción del entramado empresarial argentino.




