
El ajuste salvaje y las promesas incumplidas perforaron la base electoral del oficialismo, que pierde el control del electorado que lo llevó a la Casa Rosada.
El modelo libertario empieza a mostrar un desgarro irreversible en sus propias bases. Un reciente estudio de la consultora Afiches reveló que un 26% de las personas que votaron a Javier Milei en la primera vuelta de 2023 hoy ya no lo elegirían en al menos uno de los tres escenarios de ballotage posibles. El desencanto social, impulsado por el deterioro económico y la pérdida de puestos de trabajo, rompió el piso de fidelidad que sostenía al mandatario.

La investigación expone la fragilidad de un gobierno que construyó su legitimidad sobre promesas que hoy golpean a la clase media y trabajadora. Mientras un 65% sostiene su voto firme en todos los escenarios, un golpeado 6% opta por desmarcarse, un 14% condiciona su apoyo según el candidato de turno y un 12% se volcó hacia la indecisión absoluta.
El descontento de los votantes
El descontento adquiere rostro y voz en los testimonios recogidos en el conurbano bonaerense, donde los sectores populares demandan soluciones ante la crisis generalizada. «Que nos devuelva el trabajo y la credibilidad», reclama un hombre de 54 años golpeado por la recesión. En el mismo sentido, una mujer de 52 años exige «que cumpla con lo que prometió antes de subir a esta presidencia», reflejando el agotamiento general ante un discurso oficial que contrasta drásticamente con la realidad cotidiana.
El informe de Afiches, elaborado sobre una base de 280 casos de votantes de Milei en primera vuelta, enfrentó al Presidente con figuras centrales de la oposición como Cristina Fernández de Castro, Sergio Massa y Axel Kicillof. Los datos muestran un escenario sumamente adverso para La Libertad Avanza: ante la pérdida de retención del voto propio y un creciente volumen de indecisos que supera el 20%, el oficialismo queda acorralado en proyecciones de segunda vuelta frente a un peronismo competitivo.
El fenómeno pone al descubierto que el rechazo al plan económico no solo crece en las filas opositoras, sino que germina en el corazón del electorado que catapultó a la extrema derecha al poder. Sin margen para maquillar el ajuste y con un electorado exigiendo empleo y credibilidad, el proyecto de Milei se encamina hacia un escenario de severa restricción electoral para los comicios venideros.



