Caso Érika: nueva pista complica al militar Sosa.

Los resultados genéticos en las bolsas que envolvían el cuerpo pertenecen únicamente a Sosa. Las claves de la investigación judicial.

La investigación penal por el crimen de Erika Antonella Álvarez sumó un elemento probatorio de extrema relevancia científica que consolida la hipótesis de la autoría material del hecho. Los resultados de los últimos análisis de laboratorio arrojaron luz sobre las condiciones en las que se produjo el ocultamiento de los restos de la víctima.

La situación procesal del imputado Felipe El Militar Sosa se tornó significativamente más compleja ante los estrados judiciales pertinentes. Sin embargo, las autoridades de la querella debieron salir a rectificar públicamente una serie de informaciones erróneas difundidas por la prensa local durante las últimas horas.

En consecuencia, el avance de las pericias técnicas permite a los investigadores perfilar con absoluta precisión la mecánica criminal desplegada en la vivienda bajo la lupa judicial.

El ADN y el desmentido sobre restos de otra mujer

Los exámenes genéticos complementarios que permanecían pendientes de producción oficial aportaron datos concluyentes sobre las muestras recolectadas en la escena.

Asimismo, el abogado representante de la querella Carlos Garmendia detalló en Enterate Play 90.5 que los peritos detectaron trazas biológicas directas sobre las sogas, las cintas adhesivas y las bolsas de basura plásticas utilizadas para envolver a Antonella.

El resultado pericial determinó con un grado de certeza absoluto que el único material genético identificado pertenece a Sosa. De igual manera, el letrado desmintió de forma categórica las versiones periodísticas que señalaban el supuesto hallazgo de cabellos pertenecientes a una segunda mujer. La confirmación científica valida de manera directa la línea de acusación que sostiene el Ministerio Público Fiscal:

«Ha sido analizado ese material genético y se ha determinado que corresponde a Sosa».

El único material genético encontrado es de Sosa. No hay ninguna duda de que Sosa, además de darle muerte a Antonela, es el que la envuelve», aclaró el abogado de la familia de Érika Antonella Álvarez.

Un viaje de Uber clave y la hipótesis del trío sexual
La apertura de la nube de los correos electrónicos de la víctima permitió rectificar la cronología horaria de los acontecimientos trágicos. Por lo tanto, el registro tecnológico de un traslado mediante la aplicación Uber comprobó que Antonella arribó al domicilio del sospechoso a las 3:50 de la mañana.

La fiscalía mantiene la teoría de que una mujer desconocida, observada por las cámaras vecinales ingresando con Sosa a las 22:00 horas del día anterior, estuvo presente durante el femicidio. Por este motivo, la querella sospecha que la misteriosa acompañante podría haber formado parte de los encuentros íntimos grupales que el imputado solía coordinar y en los cuales participaba Justina Gordillo. Tras el desplazamiento de la división de homicidios por irregularidades, el fiscal Pedro Gallo estima concluir el procesamiento de los dispositivos digitales en los próximos dos meses para requerir formalmente la apertura del debate oral y público.