
Redacción Central de La Pluma Viral.
Distinciones, elogios y reconocimientos para las autoridades. Pero ni una palabra sobre el episodio que dejó bajo sospecha al multitudinario evento: el sorteo de un automóvil 0 km y un vínculo familiar entre la ganadora y quien habría estado encargado de repartir los cupones.
Propietarios de caballos de Tucumán distinguieron al interventor de la Caja Popular de Ahorros, Guillermo Norry, por el acompañamiento a la actividad hípica y por las mejoras realizadas en el Hipódromo provincial. El reconocimiento también alcanzó al gobernador Osvaldo Jaldo y al ministro del Interior, Darío Monteros.
Hasta allí, todo parece formar parte de una jornada institucional destinada a destacar las obras y el respaldo oficial al turf tucumano.

Pero hay una pregunta que sigue sin respuesta y que resulta difícil de ignorar:
¿Qué pasó con el sorteo del automóvil 0 km?
Sin embargo, días después comenzaron a circular denuncias periodísticas que pusieron el procedimiento bajo la lupa. La mujer que resultó ganadora del automóvil sería la madre de Luis Rocha, señalado como el empleado encargado de administrar y repartir los talonarios entre los asistentes.

El dato, por sí solo, plantea un interrogante que las autoridades deberían responder con absoluta claridad.
- ¿Qué controles se utilizaron?
- ¿Quién fiscalizó efectivamente el sorteo?
- ¿Dónde está el acta notarial?
- ¿Cómo se confeccionaron, custodiaron y depositaron los cupones?
- ¿Podían participar familiares directos de personas involucradas en la distribución de los números?
- No contaban con un bolillero para el sorteo.
Son preguntas elementales cuando está en juego un automóvil 0 km y cuando el evento reúne a una multitud.
Mucha promoción, poca explicación
La organización había presentado el Gran Premio Batalla de Tucumán como una verdadera fiesta popular, con entrada libre, 17 carreras, obras de infraestructura y diferentes premios para los asistentes. La propia comunicación oficial destacó la magnitud del evento y anunció el sorteo del vehículo.
Pero después de las denuncias, la discusión pública cambió de eje.
Ya no se trata solamente de las obras del Hipódromo ni del apoyo institucional a la actividad hípica. Se trata de algo mucho más básico: la transparencia de un sorteo realizado ante miles de personas.
Y allí aparece una contradicción que merece ser explicada.
Mientras se habla de modernización, cámaras de seguridad y controles dentro del Hipódromo, el procedimiento que debía determinar quién se llevaba el premio mayor quedó envuelto en cuestionamientos. La prensa incluso publicó que se habría utilizado una urna acrílica y que no habría existido la fiscalización notarial anunciada previamente.
Si el procedimiento fue absolutamente transparente, la respuesta debería ser sencilla: mostrar las actas, explicar el mecanismo y despejar cualquier duda.
Porque cuando se realiza un sorteo de semejante magnitud, frente a una multitud y con un premio de alto valor, la transparencia no debería ser una cuestión secundaria.
El reconocimiento que no puede tapar las preguntas
El reconocimiento a Norry puede formar parte de la valoración que los propietarios de caballos realizan sobre la gestión del Hipódromo. Pero un diploma, una fotografía o una distinción institucional no pueden reemplazar las explicaciones que la sociedad reclama sobre un hecho concreto.

La pregunta sigue sobre la mesa:
¿Cómo terminó el auto 0 km en manos de una mujer que, según denuncias periodísticas, sería la madre del hombre encargado de repartir los números?
Y hay otra todavía más importante:
¿Por qué, si todo fue transparente, todavía no se conoció públicamente una explicación completa y documentada sobre el procedimiento?
No se trata de condenar a nadie. Se trata de exigir algo mucho más sencillo: transparencia, documentación y explicaciones.
Porque en un evento organizado con participación de la Caja Popular de Ahorros, una institución pública provincial, la confianza de los ciudadanos también es parte del premio.
El turf puede celebrar sus carreras. Norry puede recibir reconocimientos. Pero el sorteo del 0 km todavía necesita respuestas.



