Tucumanos habrían lavado U$S 14 millones para el Comando Vermelho

La Justicia Federal investiga a dos jóvenes y a sus madres por su presunta participación en la maniobra financiera. El expediente deriva de una causa iniciada en Buenos Aires.

Lo que durante años se mantuvo como una sospecha en diversos informes internacionales finalmente se materializó en una causa judicial: se acreditó un vínculo directo entre tucumanos y el Comando Vermelho, una de las estructuras criminales más poderosas de Brasil y Sudamérica. La Justicia Federal detectó que dos jóvenes, junto a sus madres, habrían ejecutado operaciones de lavado de activos para esta organización. Ante esto, se ordenó el congelamiento inmediato de sus bienes y criptoactivos.

Este hallazgo es un desprendimiento del expediente denominado “Operación Crypto”. La investigación madre fue impulsada por la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), bajo la dirección del fiscal Diego Velasco, logrando desbaratar una sofisticada red financiera.

Según consta en la investigación, el brasileño Marcelo Clayton Alves de Sousa “dirigió una organización destinada a concretar, con habitualidad, diversas operaciones económicas y financieras, durante varios años, con la finalidad de otorgarle apariencia de origen lícito a dinero proveniente de un ilícito penal (narcotráfico, estafas y evasión impositiva)”. Se estima que, solo el año pasado, esta banda blanqueó una cifra cercana a los US$ 500 millones.

Al descubrirse las ramificaciones de la banda en Tucumán, se giraron las actuaciones a la provincia. El caso recayó en la fiscalía federal de Agustín Chit. Tras meses de trabajo conjunto con María Fernanda Bergalli (Secretaría para la Investigación Financiera y el Recupero de Activos) y María del Carmen Chena (Dirección General de Recuperación de Activos y Decomiso de Bienes), se reconstruyó la operatoria local.

Una mecánica inédita

Los investigadores se enfrentaron a una trama sin precedentes en la historia judicial de la provincia. Se identificó a dos jóvenes menores de 25 años que, con la presunta colaboración de sus madres, habrían ingresado al sistema financiero unos US$ 14 millones. La identidad de los implicados se mantiene en reserva por cuestiones legales.

La hipótesis fiscal sostiene que el grupo canalizó fondos ilícitos —vinculados al narcotráfico— mediante un circuito que combinaba plataformas digitales, billeteras virtuales, exchanges de criptomonedas y la banca tradicional. Las alertas se encendieron al notar las evidentes inconsistencias entre el volumen de dinero movido y el perfil fiscal y patrimonial de los sospechosos.

La maniobra consistía en la recepción de activos, su fragmentación y diversificación a través del trading cripto, para finalmente retornar a un beneficiario final: Alves de Sousa, quien se encuentra prófugo y con causas abiertas en Argentina y Brasil.

Medidas judiciales

Con la evidencia reunida, el fiscal Chit solicitó medidas cautelares preventivas. El juez federal José Manuel Díaz Vélez hizo lugar al pedido y ordenó el congelamiento de US$ 208.693, monto que fue incautado y puesto en depósito judicial en el Banco Nación.

Asimismo, según publicó el sitio fiscales.gob.ar, se dictaron cautelares sobre ocho participaciones societarias (siete de ellas en el extranjero), cuatro vehículos, 10 inmuebles (varios fuera del país) y cerca de 50 productos bancarios. Aunque todavía no hay acusaciones formales, la investigación continúa.

El caso marca un hito en el NOA, confirmando las advertencias emitidas durante la pandemia sobre la posible radicación del Comando Vermelho en la región, operando quizás desde Bolivia.

Perfil: El cerebro detrás de la operación

Marcelo Clayton Alves de Sousa, nacido presuntamente en una favela de Río de Janeiro, sería el líder de la estructura. Según la pesquisa, se instaló en Buenos Aires en 2015 enviado por la cúpula del Comando Vermelho para lavar dinero del narcotráfico.

Considerado un especialista en el ingreso de divisas al circuito formal mediante criptomonedas y empresas pantalla, Alves de Sousa habría operado desde una lujosa casa en un country de Nordelta. En septiembre de 2023, al filtrarse la “Operación Crypto”, se dio a la fuga y permanece con pedido de captura.