Enero confirma el enfriamiento económico

La caída del 13% en el IVA refleja el parón del consumo. El Gobierno inicia 2026 con ingresos fiscales a la baja y escaso margen de maniobra.

El equipo económico, liderado por Luis Caputo, comienza el año con una señal de alerta. Tras un 2025 que mostró signos de agotamiento en su segunda mitad, los números de enero ratifican el estancamiento de la actividad. Los dos pilares del sistema tributario, el IVA y Ganancias, registraron una caída conjunta del 7,4% real, marcando un inicio de ciclo con ingresos fiscales debilitados.

El fin de la «cresta de la V»

La comparación interanual resulta esquiva para la Casa Rosada. En enero de 2025, la economía volaba en la cima de su recuperación, con ingresos que crecían al 5% real. Sin embargo, desde agosto pasado la recaudación entró en una meseta que hoy se transforma en declive.

La caída del 13% en el IVA refleja el parón del consumo. El Gobierno inicia 2026 con ingresos fiscales a la baja y escaso margen de maniobra.

Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la coparticipación a las provincias sufrió las consecuencias:

IVA: desplome real del 11,7% (indicador directo de la caída del consumo).
Ganancias: variación nula (0,3%), reflejando un mercado laboral y empresarial sin expansión.
Impuestos Internos: contracción del 16%.
Radiografía de los tributos en enero
El informe de la consultora Politikón Chaco añade matices al desempeño fiscal del primer mes del año:

Impuesto Variación real

Monotributo +118,6% (único dato positivo relevante)
Bienes Personales -14,3%
Combustibles -1,1%
Para igualar el poder de compra de la recaudación de enero de 2025 —que fue de $15,03 billones— la cifra que anuncie ARCA este lunes debería rondar los $19 billones (considerando una inflación interanual del 31%). Cualquier cifra por debajo confirmará la pérdida de ingresos en términos reales.

Un 2026 sin «viento de cola»

A diferencia del año pasado, cuando el PBI creció un 4% apuntalado por el arrastre estadístico de 2024, este 2026 carece de ese impulso inicial. Los economistas advierten que el crecimiento genuino del último año fue apenas del 2% y que esa inercia ya desapareció.

El mensaje es que la economía perdió impulso. Estamos prácticamente estancados”, advirtió Martín Polo, estratega de Cohen Aliados Financieros.

El dilema de Milei: ¿baja de impuestos o superávit?

El estancamiento de los ingresos pone en jaque una de las promesas de campaña de Javier Milei. Aunque se estima que el Gobierno podría mantener el superávit fiscal mediante el control del gasto, los analistas coinciden en que no habrá margen para reducir la presión impositiva en el corto plazo. Sin el «colchón» de ingresos extraordinarios que hubo en 2024 (como el Impuesto PAIS o la moratoria), el fisco depende ahora exclusivamente de una actividad económica que no logra reaccionar.