En 2008, Tucumán fue sede de la XXXV Cumbre del MERCOSUR, un evento internacional que reunió a los principales líderes de la región y que tuvo como anfitrión al entonces gobernador José Alperovich.
Entre los invitados estuvieron Hugo Chávez, ya consolidado como figura central del eje bolivariano, y un Nicolás Maduro que por entonces pasaba casi desapercibido para la opinión pública, pero que ya manejaba los hilos de la diplomacia venezolana como canciller. Además de la entonces presidenta Cristina Kirchner, Lula Da Silva, Michelle Bachelet y Evo Morales.
Alperovich no solo facilitó la realización de la cumbre en la provincia, sino que agasajó personalmente a Chávez y Maduro, participando de reuniones y cenas oficiales en la Casa de Gobierno.
El encuentro fue presentado como un hito histórico para Tucumán, una postal de integración regional y protagonismo internacional. Sin embargo, detrás del protocolo y los discursos, la realidad provincial era muy distinta.




