
Con rutas colmadas, valijas listas y millones de argentinos planificando sus vacaciones de verano, el precio de la nafta vuelve a ocupar un lugar central en la cuenta final del descanso.
Viajar en auto sigue siendo una de las opciones más elegidas, tanto para recorrer destinos dentro del país como para cruzar a países limítrofes, pero el interrogante se repite todos los años: ¿cuánto cuesta hoy moverse con el tanque lleno?
De acuerdo con un informe del Instituto de Economía (INECO) de la UADE, en diciembre de 2025 llenar el tanque de un vehículo promedio cuesta alrededor de $100.000, una cifra que impacta a primera vista, pero que muestra otra cara cuando se la analiza en términos reales.
“Más allá de los aumentos sostenidos, en términos reales un litro de nafta hoy está más barato que en los últimos veranos”, explicó Martín Álvarez, economista y coordinador del INECO de la UADE. Y precisó: “El promedio de los últimos ocho años es de $113.568 a valores actuales, por lo que hoy estamos por debajo de ese nivel”.
En paralelo, los vehículos a GNC se consolidan como la alternativa más económica para quienes planean viajar en auto, especialmente en trayectos largos. Según el informe de la UADE, recorrer un kilómetro a GNC cuesta en promedio $58, frente a los $142 por kilómetro de la nafta súper.
La diferencia implica un ahorro de $86 por kilómetro, es decir, un 59% menos de gasto en combustible, una brecha que se vuelve significativa cuando se acumulan cientos o miles de kilómetros durante las vacaciones.
El relevamiento también muestra que llenar un “tanque” de GNC cuesta alrededor de $6900, muy por debajo de los casi $100.000 que demanda hoy completar un tanque de nafta.

Si bien el uso de GNC presenta limitaciones —como la menor autonomía y la necesidad de planificar paradas según la red de estaciones—, el informe destaca que sigue siendo la opción más accesible para el transporte familiar desde el punto de vista del costo.
Cuánto pesa el combustible en el presupuesto total
Más allá del precio del litro, el informe pone el foco en un dato clave: el peso del traslado dentro del gasto total de las vacaciones. Según los cálculos del INECO, para el verano 2026 una familia que elige un destino nacional destina, en promedio, $3.400.000 entre alojamiento y transporte.
“Trasladarse en auto representa aproximadamente el 4,5% del presupuesto total de las vacaciones, cuando el verano pasado ese porcentaje rondaba el 5%”, señaló Álvarez.
La mejora se explica por una combinación de factores: precios reales del combustible más bajos y un gasto mucho mayor concentrado en alojamiento, comidas y actividades.
Para muchas familias, este dato resulta clave a la hora de decidir si conviene viajar en auto o buscar alternativas.
“El tanque duele cuando se carga, pero en el total del viaje termina siendo un gasto relativamente chico”, resume Mariana, docente de 42 años, que este verano viajará desde el conurbano bonaerense a Mar del Plata con su pareja y dos hijos.
Con los valores actuales de la nafta súper —que promedian $1699 por litro y un costo estimado de $142 por kilómetro recorrido— el INECO calculó cuánto cuesta viajar desde la Ciudad de Buenos Aires a distintos puntos de la Costa Atlántica, sin contar peajes.
Mar del Plata (415 km): $59.968
Villa Gesell (376 km): $54.332
Pinamar (357 km): $51.587
San Bernardo (362 km): $52.309
Necochea (512 km): $73.984
Claromecó (563 km): $81.354
Para quienes eligen destinos más largos dentro del país, como Córdoba capital (695 km desde CABA), el gasto estimado en combustible ronda los $98.700 ida, mientras que un viaje a Bariloche (1570 km) puede trepar a $223.000 solo en nafta.

En cambio, quienes cruzan a Paraguay o Brasil suelen encontrar valores más bajos del otro lado de la frontera, lo que vuelve estratégico planificar dónde cargar.
El informe concluye que, pese a la percepción de encarecimiento, el acceso al combustible en 2025 es uno de los más favorables de la última década, tanto en términos reales como en relación al salario.
Sin embargo, la mejora en el precio no siempre se traduce en alivio para el bolsillo, debido al fuerte aumento del resto de los gastos asociados a las vacaciones.
“Hoy el combustible no es el principal problema del viaje. El gran desafío está en el alojamiento y el consumo diario”
Con el tanque lleno y la ruta por delante, para muchos argentinos el auto sigue siendo la llave que abre las vacaciones, aun en un contexto de cuentas ajustadas.



