Más de la mitad de argentinos, sin servicios básicos.

El último informe del INDEC revela las desigualdades en el acceso al agua corriente, el gas natural y las cloacas.

El 52,6% de la población de los principales centros urbanos argentinos no tiene acceso a por lo menos uno de los tres servicios esenciales: agua corriente, gas natural o cloacas.

Son 15,8 millones de personas. El déficit golpea con mayor fuerza a los sectores más pobres y volvió a crecer durante el último año.

«15,8 MILLONES SIN SERVICIOS BÁSICOS»
Una radiografía preocupante de la Argentina

Tener agua corriente, gas natural y cloacas debería ser una condición básica para cualquier familia. Sin embargo, en la Argentina millones de personas todavía viven sin acceso a alguno de estos servicios esenciales.

El último informe sobre condiciones de vida del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), correspondiente al primer semestre de 2026, expone la magnitud del problema: el 52,6% de la población relevada en los 31 principales aglomerados urbanos no cuenta con acceso simultáneo a las tres redes de infraestructura.

En números concretos, son aproximadamente 15,8 millones de personas sobre un universo de 30,1 millones.

La situación también se refleja en las viviendas: el 47% de los hogares relevados, alrededor de 4,8 millones, carece de al menos uno de estos servicios.

El gas natural, la mayor deuda de infraestructura

Los datos oficiales muestran diferencias importantes entre los tres servicios:

Gas natural: el 40,5% de las personas no tiene conexión a la red. Son aproximadamente 12,2 millones de argentinos.
Cloacas: el 30,7% carece de conexión al sistema público de desagües. Esto representa unos 9,3 millones de personas.
Agua corriente: el 10,6% no accede a la red pública, alrededor de 3,2 millones de personas.

La falta de gas obliga a muchas familias a depender de garrafas, tubos, leña, carbón u otros combustibles para cocinar y calefaccionar sus viviendas.

En el caso de las cloacas, miles de hogares deben recurrir a pozos ciegos, cámaras sépticas u otras soluciones sanitarias.

El problema empeoró durante el último año

La comparación interanual tampoco ofrece buenas noticias.

En el primer semestre de 2025, el 51,6% de las personas relevadas no tenía acceso a alguno de los tres servicios. Para el mismo período de 2026, el indicador subió al 52,6%.

Es decir, el déficit aumentó un punto porcentual.

El deterioro estuvo principalmente relacionado con el acceso al gas natural, mientras que los indicadores de agua corriente y cloacas se mantuvieron prácticamente estables.

La pobreza profundiza la desigualdad

Uno de los aspectos más preocupantes del informe aparece cuando se comparan los datos según los ingresos de la población.

Entre las personas que no son pobres, el 58% cuenta con los tres servicios básicos.

Entre quienes son pobres, pero no indigentes, el porcentaje cae al 31,7%.

Y entre las personas indigentes, apenas el 19,1% tiene acceso simultáneo a agua corriente, gas natural y cloacas.

Esto significa que el 80,9% de las personas indigentes carece de al menos uno de estos servicios.

La desigualdad también se observa en el acceso al gas de red: mientras el 69,1% de las personas no pobres cuenta con conexión, entre los indigentes la cobertura cae al 29,5%.

Una deuda que atraviesa a todo el país

El INDEC advierte que el relevamiento contempla exclusivamente los 31 aglomerados urbanos incluidos en la Encuesta Permanente de Hogares. Por lo tanto, no representa directamente a las localidades más pequeñas ni a las zonas rurales.

También señala que el acceso no depende solamente de que las redes pasen cerca de las viviendas: las familias necesitan contar con los recursos para realizar las conexiones domiciliarias.

Las estadísticas vuelven a poner sobre la mesa una discusión central: la infraestructura básica y los servicios públicos siguen siendo una deuda para millones de argentinos.

Porque el acceso al agua potable, al gas y a las cloacas no debería depender del nivel de ingresos de una familia. Son condiciones fundamentales para vivir dignamente.