Redacción Central de la Pluma Viral.
La ciudad de San Isidro de Lules parece no tener demasiado problema con el costo de la energía eléctrica. Mientras los vecinos hacen malabares para llegar a fin de mes y EDET los castiga periódicamente con tarifazos, el alumbrado público de distintos sectores de la ciudad permanece encendido durante las 24 horas del día.
La imagen es contundente y expone una situación difícil de justificar: luminarias encendidas a plena luz del día, como ocurre en la plaza del barrio 300 Viviendas, ubicada entre las manzanas H y M.

- ¿Nadie en el municipio se ocupa de controlar el funcionamiento del alumbrado público?
- ¿No existe un área responsable de supervisar el consumo energético?
- ¿O directamente nadie se preocupa por el dinero que se gasta?
Porque hay algo que parece que algunos funcionarios olvidan: la electricidad no es gratis y el derroche también se paga.

Cada hora que esas luminarias permanecen encendidas innecesariamente representa energía consumida que termina teniendo un costo económico.
Y aunque parezca un detalle menor para quienes administran los recursos públicos, ese desperdicio termina afectando las cuentas que sostienen los propios contribuyentes.
La contradicción es todavía más indignante cuando se observa la realidad económica de los vecinos. Familias que deben ajustar sus gastos, trabajadores que no llegan a fin de mes y usuarios que reciben facturas de electricidad cada vez más difíciles de afrontar, mientras desde el ámbito municipal aparentemente nadie se toma el trabajo de apagar las luces cuando ya no son necesarias.
EDET aumenta las tarifas, los vecinos pagan y el municipio derrocha.
- ¿Quién controla el consumo eléctrico en San Isidro de Lules?
- ¿Quién se hace responsable de este gasto innecesario?
- ¿Cuánto dinero se está desperdiciando por mantener encendido el alumbrado público durante el día?
La plaza del barrio 300 Viviendas es apenas un ejemplo visible de una situación que, según denuncian vecinos, también se repite en otros espacios públicos y sectores de la ciudad.
Gobernar no es solamente inaugurar obras, sacarse fotografías o publicar actividades en las redes sociales o bien pasearse por canal de Tv solventados con los recursos de los luleños. También significa administrar responsablemente los recursos públicos y respetar el esfuerzo de quienes pagan los impuestos y los servicios.
En Lules, mientras los vecinos cuentan cada peso para pagar la luz, las luminarias municipales parecen tener permiso para no apagarse nunca.
Y después hablan de cuidar los recursos.




