
En El Manantial, el drama de las calles destruidas no es ninguna novedad, pero en el Pasaje Isaac del Barrio Moyar la situación colmó la paciencia de todos, las imágenes que se muestran en esta nota fueron proporcionadas por los vecinos artos de la desidia. La ausencia oficial en El Manantial ya resulta descarada. A la comisionada comunal, María Elena Serrano, parece no importarle la dignidad de los vecinos, siguiendo el mismo estilo de gestión del ministro del Interior, Darío Monteros.
Tras cada lluvia, o simplemente por el deterioro acumulado sin mantenimiento, el pasaje se transforma literalmente en una laguna impenetrable. Barro denso, pozos profundos y agua acumulada imposibilitan el tránsito a pie o en vehículo, dejando a decenas de familias atrapadas en sus propios hogares y sufriendo un aislamiento vergonzoso en pleno siglo XXI.

El drama de vivir en Manantial
Salir a trabajar, llevar a los chicos a la escuela o atender una emergencia médica se convirtió en una travesía angustiante. El hartazgo de la comunidad es absoluto: la gente de El Manantial viene soportando desde hace años el deterioro sistemático de sus accesos sin que nadie mueva un dedo.
Todas las miradas apuntas a la comisionada comunal María Elena Serrano, a quien los vecinos acusan directamente de mirar para otro lado mientras la infraestructura del barrio se cae a pedazos. Mientras la administración ignora los reclamos, la cuadra sigue intransitable y la calidad de vida de los vecinos sigue hundiéndose en el barro.
La ausencia del Estado
Cuando se trata de embarrarse las botas, mandar las máquinas y devolverle la dignidad a los vecinos arreglando las calles destruidas, el silencio del Ministerio del Interior conducido por Darío Monteros y de la comisionada comunal María Elena Serrano es absoluto. Sin embargo, para los aplausos y las fotos de campaña la agenda se despeja de inmediato. Resulta indignante ver cómo la gestión despliega recursos y presencia para montar festejos político-electorales disfrazados de agasajos como el Día de la Madre, mientras a pocas cuadras los vecinos quedan aislados en verdaderas lagunas de barro.
Para el cotillón y la campaña de la delegada Serrano sobra la plata y sobra el tiempo, pero para darle una solución definitiva al padecimiento diario del Barrio Moyar, las autoridades simplemente prefieren brillar por su ausencia.

Los vecinos necesitan una solución
Se exige con carácter de urgencia la intervención inmediata de las autoridades correspondientes y el envío prioritario de maquinaria vial para ejecutar obras de perfilado, enripiado y desagüe que brinden una solución definitiva a este sector.
El Barrio Moyar exige dignidad y respuestas concretas, no más promesas vacías ni oídos sordos.



