Crisis en caramelos Lipo: 25 despidos y salarios impagos.

La histórica fábrica de caramelos de Lanús atraviesa un nuevo conflicto laboral.

La histórica fábrica de caramelos de Lanús atraviesa un nuevo conflicto laboral. Hay 25 trabajadores despedidos que reclaman indemnizaciones y sueldos adeudados, mientras denuncian dificultades económicas y pérdida de cobertura médica.

La histórica fábrica de caramelos Lipo, fundada en 1969 y ubicada en Remedios de Escalada, partido bonaerense de Lanús, enfrenta una profunda crisis laboral que vuelve a poner en alerta a sus trabajadores.

El conflicto se agravó tras el despido de 25 empleados, quienes reclaman el pago de indemnizaciones y salarios pendientes. Según denunciaron públicamente, varios llevan meses esperando respuestas de la empresa.

 

Despidos y reclamos por indemnizaciones

Entre los afectados hay trabajadores con décadas de antigüedad. Algunos denunciaron que fueron desvinculados bajo la figura de despido con causa y cuestionaron los motivos expuestos por la empresa.

La situación también repercute en sus familias: varios exempleados señalaron que perdieron la cobertura médica tras quedarse sin trabajo, lo que dificulta el acceso a medicamentos y tratamientos.

Los trabajadores exigen que se regularicen las deudas laborales y se abonen las indemnizaciones correspondientes.

Sueldos en cuotas y producción paralizada

La preocupación alcanza también al personal que continúa en la planta. Según testimonios difundidos por medios nacionales, los empleados cobran sus salarios de manera fraccionada y denuncian la falta de aumentos.

Además, durante esta semana se informó que la producción quedó detenida por falta de azúcar, una situación que profundizó la incertidumbre sobre la actividad de la fábrica.

Una marca histórica en medio de la incertidumbre

Lipo forma parte de la industria argentina de golosinas desde hace más de cinco décadas. Su situación actual refleja las dificultades que atraviesan sus trabajadores, entre reclamos salariales, despidos y problemas para sostener sus ingresos.

Mientras los exempleados esperan respuestas, el conflicto mantiene en vilo a numerosas familias que dependen de los pagos pendientes para afrontar sus gastos cotidianos.