
La Casa Rosada busca suspender las primarias en medio de tensiones internas, negociaciones con la UCR y un peronismo dividido. Mientras el Gobierno exhibe avances financieros, la inflación y el deterioro del empleo formal mantienen la presión sobre la economía real.
El Gobierno de Javier Milei acelera las negociaciones en el Congreso para conseguir los votos necesarios para suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La iniciativa, que deberá avanzar en el Senado, se convirtió en una de las principales prioridades políticas del oficialismo, que busca reordenar el escenario electoral mientras enfrenta diferencias internas y reclamos de otros sectores.
La estrategia involucra a Karina Milei y Diego Santilli, quienes buscan destrabar las negociaciones parlamentarias en un contexto de creciente disputa por el armado político de cara a las próximas elecciones. Sin embargo, el proyecto enfrenta resistencias y obliga al oficialismo a negociar con sectores aliados para reunir el respaldo necesario.
La suspensión de las PASO abre una interna en el oficialismo
La discusión por las primarias también expone tensiones dentro del espacio libertario. Según el escenario planteado en las negociaciones, Patricia Bullrich sería una de las figuras que prefiere mantener las PASO como una herramienta para dirimir candidaturas. Esa posición alimenta las especulaciones sobre una eventual competencia interna si el respaldo electoral a Milei se debilitara.
La suspensión de las primarias modificaría las reglas de competencia entre los partidos y podría reducir los espacios de disputa interna para definir candidaturas. En ese contexto, el debate excede el calendario electoral y se convierte en una pulseada por el control político dentro del oficialismo y la oposición.
Para avanzar, el Gobierno necesita sumar apoyos de la Unión Cívica Radical (UCR). En las negociaciones aparece el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien buscaría que la Casa Rosada revise el futuro político de Luis Petri en la provincia, en medio de las disputas por la sucesión gubernamental.
La negociación muestra que, pese a su discurso de confrontación con la política tradicional, el oficialismo necesita acuerdos con otros espacios para avanzar con su agenda legislativa.
Acuerdos en el Congreso y una sesión clave
En paralelo, el Gobierno debió hacer concesiones para evitar un escenario parlamentario adverso en torno al DNU 70/23. Entre los puntos negociados figura la incorporación de un artículo a la legislación sobre propiedad privada que restablecería el límite del 15% para la adquisición de tierras por parte de extranjeros.
El entendimiento busca facilitar una sesión legislativa clave y contener las diferencias entre los bloques. La dinámica vuelve a poner en evidencia el peso de las negociaciones parlamentarias para sostener las iniciativas de la Casa Rosada.
Caputo, respaldado por Milei en medio de las dudas económicas
Mientras el oficialismo concentra sus esfuerzos en el Congreso, la economía presenta indicadores contrapuestos. Por un lado, el Banco Central habría acelerado la compra de divisas, con US$914 millones acumulados durante octubre y más de US$15.000 millones en lo que va de 2026, según los datos consignados en el informe de referencia.
A su vez, se informó sobre financiamiento por US$7.000 millones destinado a infraestructura vinculada con Vaca Muerta, con participación de Washington y el Exim Bank. El ministro de Economía, Luis Caputo, también destacó el acuerdo de intercambio de monedas con China durante las reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
Sin embargo, esos avances financieros no se traducen necesariamente en una mejora inmediata de los ingresos y las condiciones de vida de la población.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre registró una suba del 1,9%, por encima del 1,7% de agosto. Aunque la variación mensual continúa siendo moderada en términos nominales, el resultado representa un retroceso frente a las expectativas oficiales de llevar la inflación al 1% durante el año.
En medio de las críticas y las presiones dentro del propio Gobierno por la falta de resultados más visibles en la economía cotidiana, Milei salió a respaldar públicamente a Caputo.
«La decisión general de gobierno es mía. O sea, nadie cuestiona a Toto Caputo, porque es mi política», afirmó el Presidente, dejando en claro que la estrategia económica cuenta con su respaldo directo.
Empleo: crece la ocupación, pero cae el trabajo formal
El mercado laboral también refleja las dificultades de la recuperación económica. De acuerdo con el informe de la Cuenta de Generación del Ingreso del INDEC citado en el relevamiento, el empleo global creció un 0,5%.
No obstante, detrás de ese incremento aparecen señales preocupantes sobre la calidad del trabajo. El empleo asalariado formal cayó un 1,4% interanual, mientras que el trabajo informal aumentó un 0,5% y el cuentapropismo registró una suba del 3,9%.
Los datos muestran que el crecimiento de la ocupación no necesariamente implica una expansión del empleo registrado ni una mejora generalizada de las condiciones laborales. La evolución de los puestos formales, los ingresos y la estabilidad laboral continúa siendo uno de los principales desafíos para la economía argentina.
Día de la Lealtad: el peronismo expone sus diferencias
La disputa política también atraviesa a la oposición. En el Día de la Lealtad peronista, las distintas corrientes del movimiento muestran sus diferencias en torno al liderazgo y la estrategia para enfrentar al Gobierno nacional.
Axel Kicillof encabeza un acto en La Matanza, mientras que el kirchnerismo más cercano a Cristina Fernández de Kirchner concentra su actividad en el departamento donde vive la expresidenta. La realización de actividades separadas vuelve a poner de manifiesto las dificultades para consolidar una estrategia común.
Al mismo tiempo, Sergio Massa comienza a recuperar protagonismo impulsado por dirigentes como Emilio Monzó. Su estrategia apunta a construir un discurso centrado en la industria, la clase media y la búsqueda de acuerdos, con la intención de posicionarse como una figura de conciliación dentro del espacio opositor.
Un escenario abierto para Milei y la oposición
La discusión por las PASO, las negociaciones en el Senado y las diferencias dentro de los principales espacios políticos configuran un escenario de alta tensión. El Gobierno necesita consolidar acuerdos legislativos mientras defiende su programa económico, en un contexto donde los indicadores financieros conviven con dificultades en el empleo formal y las expectativas inflacionarias.
La evolución de las negociaciones parlamentarias y la capacidad de la economía para mostrar mejoras concretas serán factores centrales para medir la fortaleza política del oficialismo. Al mismo tiempo, la fragmentación del peronismo plantea interrogantes sobre la posibilidad de construir una alternativa opositora competitiva.
La disputa por las PASO ya no es solamente una discusión electoral: también expone las tensiones internas del poder, la necesidad de acuerdos en el Congreso y los desafíos económicos que enfrenta el Gobierno de Milei.



