El Niño amenaza con disparar los precios de los alimentos.

El fenómeno climático de El Niño vuelve a poner en alerta a los mercados internacionales.

Un informe atribuido al banco Citi advierte que el azúcar podría subir hasta un 25% en los próximos 12 meses, seguido por el maíz, el trigo y la soja. Las alteraciones climáticas en las principales regiones productoras del mundo podrían sumar presión sobre los mercados agrícolas y encarecer la canasta básica.

El fenómeno climático de El Niño vuelve a poner en alerta a los mercados internacionales. Las alteraciones en las temperaturas y las precipitaciones podrían afectar las cosechas en países clave para el abastecimiento mundial y provocar nuevas subas en los precios de los alimentos.

El clima amenaza con golpear el bolsillo

Según las proyecciones atribuidas a Citi, el azúcar encabeza la lista de productos con mayores perspectivas de aumento, con una posible suba del 25% durante los próximos doce meses. El maíz, el trigo y la soja también podrían registrar incrementos significativos si se deterioran las condiciones de producción y se reduce la oferta disponible.

El impacto podría sentirse en distintos eslabones de la cadena alimentaria, desde la producción agropecuaria hasta la elaboración y comercialización de productos de consumo cotidiano.

¿Qué alimentos podrían aumentar más?

Las estimaciones difundidas para los próximos doce meses plantean el siguiente escenario:

Azúcar: +25%.
Maíz: +17%.
Trigo: +16%.
Soja: +12%.

Estos porcentajes corresponden a proyecciones de precios de materias primas agrícolas, no a aumentos garantizados en los precios finales de supermercados y comercios. La evolución de los alimentos al consumidor también depende de los costos de transporte, la industrialización, los impuestos, el tipo de cambio y las condiciones de cada mercado nacional.

El azúcar, en el centro de las preocupaciones

Uno de los datos más relevantes del informe es la posible reducción de la producción mundial de azúcar.

De acuerdo con las cifras citadas, la producción pasaría de 184,2 millones de toneladas en la campaña 2025/2026 a 175,9 millones en 2026/2027. Al mismo tiempo, el consumo global se ubicaría en torno a los 179 millones de toneladas.

Si estas estimaciones se concretan, la producción quedaría por debajo de la demanda prevista, una diferencia que podría presionar los precios internacionales.

La India y Brasil, dos actores relevantes del mercado azucarero, se encuentran entre los países cuya producción puede verse afectada por condiciones meteorológicas adversas.

Sequías y lluvias extremas: el riesgo para las cosechas

El Niño modifica los patrones de circulación atmosférica y puede alterar las precipitaciones en diferentes regiones del planeta. Sus efectos no son iguales en todos los países: algunas zonas pueden enfrentar sequías, mientras que otras reciben lluvias excesivas e inundaciones.

Entre las regiones productoras bajo observación se encuentran India, Brasil, Australia y el sudeste asiático. En estos territorios, las condiciones climáticas pueden afectar los rendimientos agrícolas, la calidad de los cultivos y los tiempos de cosecha.

El café robusta producido en Vietnam y el cacao de Costa de Marfil e Indonesia también figuran entre los mercados expuestos a posibles alteraciones térmicas y pluviométricas.

A estos riesgos se suman los costos de insumos esenciales, como fertilizantes y pesticidas, que pueden reducir la rentabilidad de los productores y trasladar presiones adicionales a los precios.

¿Qué puede pasar con los alimentos en Argentina?

Para Argentina, las cotizaciones internacionales de los granos y del azúcar constituyen una referencia importante, aunque su impacto local no es automático ni uniforme.

Las variaciones de precios pueden repercutir de manera diferente según el producto, la estructura de costos, la demanda interna, las exportaciones y las políticas económicas vigentes. Por eso, una suba proyectada para una materia prima no implica que el mismo porcentaje se traslade directamente a los alimentos que compran las familias.

Además, los efectos del fenómeno climático sobre la producción agrícola argentina dependerán de las condiciones meteorológicas efectivas en cada región y durante las distintas etapas de los cultivos.

Un escenario que exige seguimiento

El informe citado también señala que el índice Bloomberg Commodity Agriculture acumulaba un incremento cercano al 20% en lo que va de 2026. Ese dato refleja la evolución del indicador mencionado, pero no significa que todos los productos agrícolas hayan aumentado en la misma proporción.

La evolución de El Niño, las próximas cosechas y los niveles de inventarios serán determinantes para evaluar si las presiones sobre los mercados se intensifican.

La advertencia central es que un deterioro de la producción mundial podría encarecer materias primas esenciales y sumar presión sobre el costo de los alimentos. Sin embargo, las cifras difundidas son proyecciones sujetas a cambios y deberán contrastarse con los informes oficiales y las actualizaciones del mercado.