Redacción Central de La Pluma Viral.
El clima amenaza con golpear nuevamente el bolsillo de los argentinos. Referentes del sector ganadero anticipan nuevas subas en el precio de la carne vacuna, impulsadas por la menor oferta de animales y las complicaciones productivas que podrían generar las condiciones climáticas asociadas al fenómeno conocido como Súper Niño.
El panorama genera preocupación en un contexto en el que los alimentos ya vienen presionando sobre la economía de los hogares. Según las previsiones del sector, el precio de la carne podría aumentar hasta un 10% antes de finalizar el año, profundizando las dificultades de miles de familias para sostener uno de los alimentos tradicionales de la mesa argentina.

Inundaciones, menor oferta y presión sobre los precios
El asesor ganadero Víctor Tonelli advirtió que las inundaciones y las dificultades para pastorear y transitar los caminos rurales podrían afectar la productividad y complicar el movimiento de hacienda.
Estas condiciones podrían reducir la disponibilidad de animales para faena y generar nuevas presiones sobre los precios. Si las previsiones se cumplen, los consumidores volverán a enfrentar aumentos en las carnicerías en los próximos meses.
El impacto del fenómeno climático no se limita al campo: las complicaciones en la producción y la comercialización pueden trasladarse directamente al precio final que pagan los consumidores.
La carne ya aumentó más que la inflación
Los números reflejan la magnitud del problema. De acuerdo con los datos difundidos, la carne vacuna registró un incremento interanual del 49,8%, frente a una inflación general del 33,4% en el mismo período.
La diferencia evidencia que este producto se encareció considerablemente por encima del promedio de los precios de la economía.
Pero el dato más preocupante aparece en el consumo. Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo de carne vacuna por habitante cayó un 9,5% interanual, hasta ubicarse en aproximadamente 46 kilos anuales por persona.
Menos carne en la mesa de los argentinos
La combinación de aumentos sostenidos y pérdida del poder adquisitivo plantea un escenario complejo para los consumidores. Con precios que avanzan por encima de la inflación y una nueva suba en el horizonte, muchas familias podrían verse obligadas a reducir las cantidades que compran o reemplazar la carne vacuna por otras alternativas más económicas.
A esta situación se suma la incertidumbre climática. Si las inundaciones dificultan la producción ganadera y la circulación de animales, la oferta podría verse afectada y los precios volverían a recibir presión alcista.
La advertencia está sobre la mesa: la carne podría aumentar hasta un 10% antes de fin de año. Para los consumidores, el desafío será afrontar nuevas subas en un contexto en el que llenar el changuito se vuelve cada vez más difícil.
El interrogante es cuánto más podrá resistir el bolsillo de los argentinos si un alimento central de su dieta continúa encareciéndose por encima de la inflación.




