La municipalidad de SMT digitaliza el control de baches con IA.

La plataforma informa 3.393 intervenciones ejecutadas.

La Municipalidad presentó un sistema que geolocaliza reclamos, registra reparaciones y permite verificar los trabajos con fotografías y mediciones. La plataforma informa 3.393 intervenciones ejecutadas, casi 100.000 m² de calzada intervenida y 216 problemas viales que continúan abiertos en distintas etapas.

La Municipalidad de San Miguel de Tucumán presentó el Centro Inteligente de Monitoreo de Baches y Asfalto (CIMBA), una plataforma desarrollada con inteligencia artificial para mejorar la planificación, el seguimiento y el control de las reparaciones viales en la capital tucumana.

La Municipalidad de San Miguel de Tucumán presentó el Centro Inteligente de Monitoreo de Baches y Asfalto (CIMBA).

La herramienta busca centralizar los reclamos vecinales, identificar los sectores que requieren intervención y registrar los trabajos realizados por las empresas contratistas y las cuadrillas municipales. Además, permite documentar cada reparación mediante fotografías, medidas y ubicación geográfica.

El sistema fue desarrollado por la Secretaría de Obras Públicas, junto con la Dirección de Inteligencia Artificial de la Secretaría de Innovación Tecnológica y la Subsecretaría de Documentación Estratégica.

La presentación oficial se realizó en el Palacio Municipal, ubicado en 9 de Julio 570, con la participación del subsecretario de Obras Públicas, Leonardo Miguez, y el director de Inteligencia Artificial, Marco Rossi.

CIMBA en números: las cifras del bacheo en la capital

Según los datos informados por el municipio, la plataforma reúne miles de registros sobre el estado de las calles y las intervenciones realizadas.

Entre los principales indicadores se destacan:

3.480 problemas de calzada identificados.
3.264 problemas reparados o verificados.
216 problemas abiertos en alguna etapa del proceso.
3.393 trabajos ejecutados y registrados.
99.858 metros cuadrados de calzada intervenida.
4.869 fotografías como respaldo de los trabajos.
3.275 pedidos registrados en el sistema.
97% de los pedidos geolocalizados, equivalentes a 3.184 solicitudes.
15 ejecutores entre empresas contratistas y cuadrillas municipales.
13 empresas incorporadas a la plataforma.

Estas cifras permiten dimensionar el volumen de información que administra el sistema y establecer un registro de las intervenciones realizadas en distintos puntos de la ciudad.

Cómo funciona el nuevo sistema de control de baches

CIMBA integra en una misma plataforma los pedidos recibidos por diferentes canales, el relevamiento del estado de las calles, la planificación de las reparaciones y la emisión de órdenes de trabajo.

Una vez realizada una intervención, las empresas contratistas y las cuadrillas municipales pueden cargar desde sus teléfonos celulares la ubicación del bache, sus dimensiones y las fotografías del antes y el después.

Los inspectores verifican la información presentada, mientras que la Dirección de Obras Viales planifica las tareas y valida los registros.

De esta manera, el municipio busca mejorar la trazabilidad de cada reparación, controlar las tareas ejecutadas y consultar los trabajos realizados en períodos determinados.

De los reclamos vecinales a la planificación urbana

Uno de los objetivos centrales de CIMBA es evitar la duplicación de reclamos y reunir en un solo lugar las solicitudes que llegan por distintas vías, como Atención Ciudadana, el Concejo Deliberante, las secretarías municipales, las redes sociales y la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT).

De acuerdo con Leonardo Miguez, anteriormente la información se encontraba dispersa y resultaba más difícil relacionar cada reclamo con una intervención concreta.

Con la nueva plataforma, el municipio puede identificar la ubicación exacta de los problemas, registrar sus dimensiones y analizar la concentración de baches por cuadra.

El funcionario explicó que la presencia de numerosos baches en un mismo sector puede indicar un problema estructural que requiera una solución de mayor alcance, como una repavimentación, en lugar de reparaciones aisladas.

La información también permitiría establecer objetivos de trabajo a corto, mediano y largo plazo.

Qué áreas y empresas utilizan CIMBA

La plataforma contempla distintos perfiles de usuarios para organizar las tareas y el seguimiento de las reparaciones:

  • Dirección de Obras Viales: planifica las intervenciones, emite órdenes de trabajo y valida la información.
  • Inspectores municipales: verifican en la calle los trabajos declarados.
  • Empresas contratistas: consultan sus órdenes y registran las reparaciones con fotografías y mediciones.
  • Cuadrillas municipales: incorporan sus intervenciones al mismo circuito digital.
  • Atención Ciudadana: consulta el estado de los pedidos para responder a los vecinos.
  • Autoridades municipales: acceden a indicadores de productividad, cumplimiento y distribución de las tareas.

En cuanto a la cobertura territorial, CIMBA comprende 20 distritos, 327 barrios, 47 circuitos, 149 corredores viales y las cuatro zonas del contrato de bacheo integral.

De dónde llegan los pedidos de reparación

Los registros del sistema también permiten identificar los canales que generan las solicitudes de intervención en la vía pública.

La distribución informada por el municipio es la siguiente:

SAT: 794 pedidos.
Concejo Deliberante: 758 pedidos.
Atención Ciudadana: 745 pedidos.
Secretarías municipales: 603 pedidos.
Redes sociales y D.I.E.: 274 pedidos.
Cuadrillas municipales: 101 pedidos.

La centralización de estos datos permite reunir las demandas, establecer prioridades y realizar un seguimiento de cada solicitud hasta su resolución.

El desafío: transformar los datos en calles transitables

Desde el área de Inteligencia Artificial, Marco Rossi destacó que la georreferenciación, las fotografías y las mediciones permiten mejorar el control de las tareas de bacheo y generar información útil para la planificación urbana.

El sistema también busca aportar mayor transparencia al registrar las dimensiones de las reparaciones y facilitar la comparación entre los trabajos solicitados y los efectivamente realizados.

Sin embargo, el impacto de CIMBA dependerá de su aplicación sostenida, de la calidad de los registros y de la capacidad de convertir esa información en intervenciones concretas.

El desafío para San Miguel de Tucumán será que la tecnología no solo permita contabilizar los baches, sino también reducir los problemas de la calzada y mejorar la seguridad y la transitabilidad de los vecinos.