Los Najar y sus pozos: la municipalidad cae en su propia trampa.

Mientras el eslogan oficial pregona que "Sale el sol", para la gran mayoría de las familias talitenses lo único que sale a la superficie tras cada jornada son calles intransitables.

El deterioro de las calles en el municipio de Las Talitas ya no es solo una queja recurrente de los vecinos; se ha convertido en una realidad irónica y peligrosa que golpea incluso a la propia administración local.

En las últimas horas, una camioneta oficial de la Municipalidad de Las Talitas quedó completamente atrapada en medio de un enorme pozo lodoso en el barrio Ampliación Soeme, a escasas cuadras de donde tiene su residencia el legislador y exintendente Carlos Najar.

El episodio, que bien podría parecer una paradoja, refleja con precisión el estado crítico de la infraestructura vial de la zona. Mientras el eslogan oficial pregona que «Sale el sol», para la gran mayoría de las familias talitenses lo único que sale a la superficie tras cada jornada son calles intransitables, barro acumulado, falta total de pavimento y una profunda sensación de abandono.

Doce años de promesas y obras invisibles

La indignación vecinal no surge de la nada. Tras más de una década bajo la misma línea de gestión familiar y política, los sectores periféricos y residenciales del municipio continúan sufriendo los mismos problemas estructurales de siempre.

Lo que para un vehículo oficial terminó en una maniobra desafortunada y un rescate abrumador, para un motociclista o un ciclista representa una trampa mortal, la inseguridad vial es cotidiana.

A pesar de los presupuestos ejecutados a lo largo de 12 años, las obras públicas estructurales no se perciben en los barrios más necesitados. La falta de  inversión es visible

El contraste entre el discurso institucional y el barro cotidiano pone en evidencia un modelo de gestión que no alcanza a dar soluciones básicas.

«Hoy fue una camioneta del municipio la que cayó en su propio pozo. Mañana puede ser cualquier vecino en moto o a pie. ¿Qué están esperando para reaccionar? ¿Una tragedia?», expresan con impotencia los residentes del barrio Ampliación Soeme.

Una advertencia para la gestión municipal

El hecho trasciende la anécdota de un vehículo atascado: es el síntoma de una gestión que ha quedado atrapada en sus propias deficiencias. Cuando las autoridades caen en los mismos pozos que omiten reparar, la falta de mantenimiento deja de ser una excusa técnica y pasa a ser una responsabilidad política insostenible.

Los vecinos de Las Talitas no piden lujos ni promesas de campaña; exigen algo tan elemental como calles seguras, transitables y dignas para poder salir a trabajar sin el temor constante de lamentar pérdidas evitables.