Arcadia reclama: caminos destruidos y cuatro años de espera.

Barro, huellas profundas y acumulación de agua dificultan la circulación.

Vecinos de La Aguada y Cochamolle denuncian que el abandono de los caminos rurales afecta la educación de los niños y la vida cotidiana de las familias. Apuntan a la gestión de la comisionada comunal Ana Rita Herrera y reclaman respuestas a las autoridades provinciales, incluido el ministro del Interior, Darío Monteros.

El mal estado de los caminos rurales volvió a encender el reclamo de los vecinos de La Aguada y Cochamolle, en el departamento Chicligasta, Tucumán. Barro, huellas profundas y acumulación de agua dificultan la circulación y generan serios inconvenientes para quienes deben trasladarse diariamente.

Según denunciaron los habitantes, las condiciones de los caminos son tan complicadas que muchos niños tienen dificultades para asistir a la escuela, mientras que las familias enfrentan obstáculos para salir a comprar alimentos y cubrir otras necesidades básicas.

Cuatro años de espera y sin soluciones

Los vecinos aseguran que llevan cuatro años esperando mejoras que, según sostienen, fueron prometidas y todavía no se concretaron. La situación genera malestar entre los pobladores, que reclaman obras y mantenimiento para garantizar condiciones mínimas de transitabilidad.

Los cuestionamientos apuntan a la gestión de la comisionada comunal Ana Rita Herrera y también alcanzan al ministro del Interior de Tucumán, Darío Monteros, a quien los vecinos reclaman respuestas ante una problemática que afecta a las comunidades rurales.

Además, los habitantes señalaron que el esposo de la actual comisionada, quien anteriormente estuvo al frente de la comuna, habría asumido compromisos similares que, de acuerdo con sus testimonios, tampoco se cumplieron.

La educación y la vida cotidiana, entre las principales preocupaciones

El reclamo va más allá del deterioro de la infraestructura vial. Para las familias de La Aguada y Cochamolle, contar con caminos transitables es fundamental para garantizar que los chicos puedan llegar a las escuelas, acceder a servicios y realizar las actividades cotidianas.

Cuando las lluvias agravan las condiciones del terreno, el barro y las acumulaciones de agua pueden convertir los trayectos habituales en recorridos difíciles o directamente intransitables.

Los vecinos sostienen que la falta de soluciones prolonga una situación que impacta especialmente en quienes viven lejos de los centros urbanos y dependen de los caminos rurales para movilizarse.

Exigen respuestas a las autoridades

Frente a este panorama, los pobladores reclaman una intervención urgente de las autoridades comunales y provinciales para recuperar los caminos y evitar que el problema continúe afectando a las familias.

La demanda es concreta: obras, mantenimiento y respuestas frente a una situación que, según denuncian, lleva años sin resolverse.

Mientras esperan medidas concretas, los vecinos de La Aguada y Cochamolle mantienen su reclamo para que sus comunidades dejen de quedar aisladas cada vez que las condiciones climáticas empeoran.