El Niño golpea al Litoral: alarma y temor en Tucumán.

Corrientes y Entre Ríos, con más de 800 personas afectadas, familias evacuadas y sectores donde el agua alcanza la cintura de los vecinos.

Más de 400 personas afectadas por las inundaciones en Corrientes y Entre Ríos, evacuados y vecinos con el agua hasta la cintura anticipan un escenario preocupante. En Tucumán, el sur provincial reclama obras de fondo: la prevención no puede depender de la limpieza de canales ni de un plan pre lluvia que todavía debe demostrar que puede responder ante tormentas intensas.

Las inundaciones que afectan al Litoral argentino vuelven a poner sobre la mesa una advertencia que Tucumán no puede ignorar: prepararse antes de que el agua llegue a las casas. La crecida de los ríos Paraná y Uruguay mantiene en alerta a Corrientes y Entre Ríos, con más de 800 personas afectadas, familias evacuadas y sectores donde el agua alcanza la cintura de los vecinos.

En localidades como Paso de los Libres y Concordia, el avance del agua obligó a reforzar la asistencia y activar medidas de emergencia. Las previsiones meteorológicas mantienen la preocupación por las lluvias de los próximos meses, en un escenario asociado al fenómeno de El Niño.

Lo que ocurre en el Litoral debe funcionar como una señal de alerta para todas las provincias expuestas a precipitaciones intensas: cuando la infraestructura resulta insuficiente, las consecuencias recaen sobre las familias, sus viviendas y sus bienes.

Tucumán sin obras reales, con respuestas improvisadas

Tucumán no puede esperar a que las próximas lluvias conviertan los problemas de drenaje en una nueva emergencia. El sur tucumano necesita obras hidráulicas concretas, desagües con capacidad suficiente, canales mantenidos y soluciones estructurales para los sectores que históricamente sufren anegamientos.

El Plan Integral de Prevención Hídrica anunciado por el Gobierno provincial, con trabajos de limpieza y mantenimiento, constituye una línea de acción oficial; sin embargo, la pregunta central es si esas intervenciones alcanzarán para enfrentar una temporada de lluvias exigente. Los anuncios y los operativos previos no reemplazan la necesidad de evaluar resultados, identificar los puntos críticos y ejecutar las obras que faltan.

El gobernador Osvaldo Jaldo debe asumir la responsabilidad política de garantizar una estrategia de prevención que esté a la altura del riesgo, con el ministro de Obras Públicas, Marcelo Nazur, como responsable de impulsar y explicar las intervenciones de su área. Los reclamos del sur tucumano requieren respuestas verificables, plazos de ejecución, presupuesto y controles sobre el avance de cada obra.

No alcanza con el plan pre lluvia improvisado si los sectores vulnerables siguen expuestos a las mismas dificultades cada vez que se desata un temporal. La prevención se demuestra con infraestructura, planificación y resultados.

Tucumán todavía está a tiempo de reforzar su capacidad de respuesta, pero para hacerlo necesita decisiones concretas antes de que las próximas tormentas pongan nuevamente a prueba a sus localidades.