
Un reciente estudio técnico encendió las alarmas sanitarias y ambientales en Tucumán tras hallar concentraciones alarmantes de coliformes fecales en el principal curso de agua de la provincia.
La salud pública y el medio ambiente de la provincia de Tucumán se encuentran en el centro de la escena tras un riguroso relevamiento que confirmó una severa contaminación por materia fecal en el río Salí, en su paso por el Área Metropolitana.
El informe técnico, coordinado por el equipo del legislador José Seleme y certificado ante escribana pública, analizó muestras enviadas a la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC). Los resultados expusieron una realidad crítica sobre los vertidos cloacales sin tratamiento previo, tanto de origen humano como animal, que ingresan directamente al cauce hídrico.
Los números críticos de la contaminación
El análisis monitoreó diversos puntos estratégicos de la cuenca, arrojando cifras alarmantes que superan ampliamente los parámetros máximos permitidos por las normativas vigentes:
Puente Ingeniero Barros (conexión Capital-Alderetes): Registró el pico más alto, con concentraciones 2.400 veces superiores al límite normativo.
Puente Lucas Córdoba: Presentó niveles 750 veces por encima del valor permitido.
Zona de canteras: Superó en 430 veces los parámetros de referencia.
La Aguadita (zona norte del trazado): Mostró un nivel 75 veces superior al límite establecido.
Ante este panorama, los especialistas advirtieron que la exposición a estas aguas representa un peligro latente, generando graves riesgos de infecciones gastrointestinales, dermatológicas y oculares para los vecinos y trabajadores que frecuentan la cuenca.
Causas estructurales y el proyecto «Miremos al río»
Los técnicos e investigadores atribuyeron esta crisis ambiental a factores estructurales históricos: el funcionamiento deficiente de la planta depuradora de Las Talitas, la carencia de redes sanitarias adecuadas en comunas linderas y los efluentes que llegan de manera directa a través de los canales Norte, Sur y San Cayetano.
Como respuesta institucional ante este estado de emergencia ambiental, se impulsó en la Legislatura provincial el proyecto de ley «Miremos al río». Esta iniciativa apunta a promover una solución integral.



