Brasil elige presidente: Lula enfrenta a Flávio Bolsonaro.

La elección de este domingo será, además de una disputa presidencial, una nueva prueba para dos proyectos políticos que vienen protagonizando la polarización brasileña durante los últimos años.

El presidente busca un cuarto mandato a los 80 años frente al senador e hijo de Jair Bolsonaro. Los sondeos muestran una disputa ajustada y anticipan una posible segunda vuelta el 25 de octubre.

Brasil irá a las urnas este domingo 4 de octubre para elegir presidente, en una elección marcada por la disputa entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Lula, de 80 años, busca acceder a un cuarto mandato presidencial y permanecer en el Palacio del Planalto hasta 2031. Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), representa la continuidad política del sector encabezado por su padre.

Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar en unas elecciones que también definirán bancas del Congreso y gobiernos estaduales. Para ganar la Presidencia en primera vuelta, un candidato debe superar el 50% de los votos válidos. De no ocurrir, los dos más votados competirán en el balotaje previsto para el 25 de octubre.

Una disputa marcada por la paridad

Los últimos sondeos muestran a Lula y Flávio Bolsonaro separados por pocos puntos y sin una ventaja suficiente para anticipar una definición en primera vuelta.

Una encuesta reciente de Datafolha ubicó a Lula con 42% y a Flávio Bolsonaro con 38%, mientras que otros estudios muestran diferencias todavía menores.

El escenario también cambia según el instituto y la metodología utilizada. Por eso, las mediciones previas a la elección reflejan una competencia abierta y con posibilidades de segunda vuelta.

Lula busca extender su ciclo político

Lula nació el 27 de octubre de 1945 en Caetés, Pernambuco. Proveniente de una familia humilde, desarrolló desde joven una trayectoria sindical que terminó llevándolo a la creación del Partido de los Trabajadores (PT).

Después de varios intentos electorales, llegó a la Presidencia en 2003 y fue reelegido en 2006. Tras dejar el poder, su carrera política quedó atravesada por las investigaciones de la Operación Lava Jato.

El dirigente estuvo 580 días detenido entre abril de 2018 y noviembre de 2019. Sus condenas fueron posteriormente anuladas por la Justicia brasileña debido a cuestiones relacionadas con la jurisdicción y la actuación del entonces juez Sergio Moro.

En 2022, Lula regresó a la Presidencia después de derrotar a Jair Bolsonaro por un margen estrecho. La elección estuvo seguida por los acontecimientos del 8 de enero de 2023, cuando grupos de manifestantes ocuparon las sedes de los tres poderes en Brasilia. Jair Bolsonaro fue posteriormente condenado por la Justicia brasileña en relación con la trama golpista.

Flávio Bolsonaro, heredero político de su padre

Flávio Bolsonaro, senador por Río de Janeiro, es el candidato presidencial del Partido Liberal y asumió el desafío de representar electoralmente al espacio político construido por su padre.

Su candidatura coloca nuevamente frente a frente a dos familias políticas centrales de Brasil: el histórico liderazgo de Lula y el movimiento asociado al apellido Bolsonaro.

La campaña también estuvo atravesada por la relación entre Brasil y Estados Unidos. Lula cuestionó las medidas comerciales impulsadas por la administración de Donald Trump, mientras que Flávio Bolsonaro mantiene una posición más cercana al mandatario estadounidense.

La sucesión de Lula, otro tema de la campaña

A los 80 años, la edad de Lula también volvió a poner en debate la falta de un sucesor consolidado dentro del PT.

Analistas consultados por medios brasileños señalaron que el partido mantiene una fuerte personalización alrededor de la figura del presidente y que, después de la salida de Dilma Rousseff del poder, no logró consolidar un dirigente con el mismo nivel de competitividad electoral.

La elección de este domingo será, además de una disputa presidencial, una nueva prueba para dos proyectos políticos que vienen protagonizando la polarización brasileña durante los últimos años.

Con una primera vuelta sin un favorito capaz de superar claramente el 50% y con sondeos que muestran diferencias estrechas, la definición podría trasladarse al 25 de octubre.