
Vecinos del barrio El Bosque denuncian que llevan meses sin agua en sus viviendas mientras las calles lucen inundadas por caños rotos de la SAT.
La desidia de la Sociedad de Aguas del Tucumán (SAT) alcanzó un nivel crítico en el barrio El Bosque, en San Miguel de Tucumán. En la intersección de Lucas Córdoba y Santa Fe, miles de litros de agua potable y efluentes cloacales corren sin control por el asfalto mientras dos y tres manzanas enteras llevan días sin el suministro vital.
Calles inundadas y las casas sin agua
El contraste entre el derroche en la vía pública y la escasez dentro de los hogares resulta insostenible para las familias del sector.
Mientras las pérdidas forman lagunas en las esquinas, los frentistas deben acarrear baldes o comprar agua embotellada para la subsistencia básica. La desesperante falta de agua afecta gravemente a los adultos mayores y enfermos del barrio: «Mi madre tiene 93 años y yo no tengo para darle una pastilla. Tengo que higienizarla a cada rato y no tengo agua».
Las filtraciones subterráneas han provocado el hundimiento de veredas y calzadas en arterias como Asunción al 800 y Santa Fe al 1.600, generando baches ciegos donde frecuentemente derrapan autos y motos.
Pese a la gravedad de la situación, los reclamos formales son ignorados o derechamente censurados por la prestataria: «Mi celular fue bloqueado porque yo hice muchos reclamos. Yo puse una nota y desde ese momento me han bloqueado el teléfono», denunció una vecina, quien además cuestionó las abultadas facturas que emite la empresa: «Estamos pagando servicios carísimos, de 50.000 o 60.000 pesos mensuales para un servicio que no tenemos».



