Tucumán avala los incendios de cañaverales.

El fuego reapareció en zonas próximas a sectores habitados de Juan Bautista Alberdi. Vecinos debieron intervenir ante las llamas y el humo. La situación vuelve a abrir un interrogante sobre los controles, las autorizaciones y las sanciones frente a las quemas en Tucumán.

Dos incendios registrados en menos de 24 horas en cañaverales del departamento Juan Bautista Alberdi volvieron a encender la preocupación de los vecinos por la propagación del fuego y las densas columnas de humo que avanzaron sobre sectores cercanos a viviendas y caminos.

El episodio más reciente ocurrió este domingo en inmediaciones del barrio San Cayetano, en Marapa, donde los propios vecinos debieron intervenir para contener las llamas. Un día antes, otro foco había sido registrado en **Donato Álvarez**, donde trabajaron Bomberos Voluntarios. Hasta el momento, no se informaron oficialmente las causas de ninguno de los dos incendios.

La reiteración de estos episodios vuelve a colocar en el centro de la discusión una problemática que durante años genera reclamos en el sur tucumano: la quema de cañaverales, sus controles y las consecuencias ambientales y materiales que puede provocar el fuego cuando se descontrola.

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Un informe que ya había advertido sobre el problema

Desde La Pluma Viral, un informe periodístico publicado el 18 de mayo había puesto el foco precisamente sobre esta problemática y planteado interrogantes respecto de las políticas de control y las consecuencias de las quemas de caña.

Hoy, con dos nuevos focos registrados en menos de 24 horas, aquella advertencia vuelve a cobrar relevancia.

El punto central no es solamente quién inicia un incendio, sino qué controles existen, qué autorizaciones se otorgan, bajo qué condiciones se permite una quema y qué sucede cuando el fuego termina afectando a terceros.

Porque cuando las llamas se acercan a viviendas, caminos o infraestructura, el problema deja de ser exclusivamente productivo y pasa a involucrar directamente la seguridad de la población.

¿Quién controla y quién sanciona?

La pregunta vuelve a quedar instalada: ¿qué responsabilidad tienen los organismos encargados de prevenir y controlar estas situaciones?

La presencia de humo sobre zonas habitadas no es un dato menor. Los vecinos denunciaron reducción de la visibilidad y preocupación por la calidad del aire, mientras que la proximidad del fuego a viviendas obliga a extremar las medidas preventivas.

Por eso, la discusión sobre la quema de caña no puede limitarse a determinar si un productor tiene o no autorización. También debería contemplar el impacto concreto que una quema puede generar sobre vecinos, rutas, caminos, viviendas, servicios y el ambiente.

“Permitir la quema de caña sin sanciones es abrir la puerta al daño”

La preocupación vecinal vuelve a poner sobre la mesa una frase que sintetiza el reclamo:

“Permitir la quema de caña sin sanciones es un acto criminal contra nuestro medio ambiente. Es abrir la puerta para que sigan haciendo daño”.

La expresión representa una postura crítica frente a la falta de controles que, según los cuestionamientos, permitiría que determinadas prácticas continúen repitiéndose.

Sin embargo, los incendios registrados este fin de semana requieren también determinar oficialmente su origen y si existieron autorizaciones, infracciones o responsabilidades concretas** antes de atribuirlos a una quema deliberada.

Lo que sí resulta evidente es que dos incendios en menos de 24 horas, en zonas cercanas a sectores habitados, alcanzan para encender nuevamente las alarmas.

Mientras los vecinos miran las columnas de humo y, en algunos casos, terminan siendo ellos mismos quienes intervienen para evitar que las llamas avancen, queda pendiente una respuesta institucional: ¿quién controla las quemas de cañaverales en Tucumán y qué sanciones se aplican cuando el fuego pone en riesgo a la población y al ambiente?

La pregunta queda abierta. Y el humo, una vez más, vuelve a ser la señal visible de un problema que Tucumán todavía no logra cerrar.