La mitad de los argentinos está endeudada y con pluriempleo.

La fragilidad económica de los hogares y las mutaciones en el mundo del trabajo quedaron expuestas en un exhaustivo relevamiento nacional.

Un relevamiento nacional de la consultora Sentimientos Públicos reveló que el 47% de la población tiene deudas, proporción que escala a 9 de cada 10 personas entre quienes suman un segundo empleo o changas para subsistir. La persistente preferencia por el ladrillo y el dólar bajo el colchón, y la paradoja del mercado laboral.

La fragilidad económica de los hogares y las mutaciones en el mundo del trabajo quedaron expuestas en un exhaustivo relevamiento nacional. De acuerdo con el informe «La guita, el trabajo y el ahorro», desarrollado durante este mes de septiembre por la consultora Sentimientos Públicos, el 47% de los argentinos se encuentra actualmente endeudado. El estudio, elaborado por los sociólogos Hernán Vanoli y Juan Bonacci sobre una muestra de 1.500 casos en todo el país, advierte que la morosidad doméstica se consolidó como un problema estructural dentro de una dinámica caracterizada como un «turbo capitalismo volátil».

La investigación profundiza en el impacto directo que tiene la pérdida del poder adquisitivo sobre la ocupación. En la actualidad, cuatro de cada diez asalariados (38,6%) reconocen tener una changa, un segundo empleo o prestar servicios a través de aplicaciones para intentar apuntalar sus presupuestos mensuales. Aunque el empleo único solía ser el rasgo dominante en generaciones moldeadas bajo la tradicional sociedad salarial —como los boomers (56 a 70 años) y adultos mayores—, la necesidad de ingresos complementarios perforó esa barrera: hoy, tres de cada diez personas mayores de 55 años tienen más de un trabajo.

El pluriempleo como trampa de endeudamiento

El cruce entre la situación ocupacional y el pasivo financiero arroja cifras alarmantes. Si bien la deuda atraviesa a todas las categorías socioeconómicas, la vulnerabilidad se dispara de forma drástica entre quienes diversifican sus tareas: 9 de cada 10 trabajadores que poseen más de un empleo o realizan changas están endeudados. La imposibilidad de cubrir los costos fijos mensuales con un salario formal empuja a los hogares a recurrir al crédito informal, tarjetas o préstamos personales, retroalimentando un círculo de asfixia financiera.

En paralelo, el estudio identificó una marcada paradoja en las aspiraciones del mercado laboral. A nivel general, el 43% de los encuestados prefiere modalidades flexibles de contratación, sean formales o no registradas. Sin embargo, quienes más reclaman flexibilización son aquellos que ya gozan de estabilidad salarial: un 23% de los empleados en blanco desea esquemas híbridos y un 36% preferiría pasar a la informalidad. Por el contrario, en los sectores más desprotegidos el deseo es el inverso: el 51% de las personas desocupadas aspira a un empleo tradicional en blanco, presencial y con jefe.

Por franjas etarias, los Centennials (18 a 28 años) son los que más ponderan el trabajo registrado con un 80% de preferencia acumulada (50% presencial y 30% híbrido), superando incluso a las generaciones mayores, mientras que los Millennials (29 a 40) y la Generación X (41 a 55) se inclinan decididamente por esquemas desregulados.

Canales de cobro, desconfianza bancaria y el retorno al «colchón»

A la hora de percibir sus remuneraciones, apenas la mitad de los consultados (49,2%) opta por una cuenta bancaria tradicional, seguido por un 19,4% que prefiere cobrar en dinero en efectivo y un 15,9% que elige billeteras virtuales, mientras que un 15,5% se muestra indiferente.

La cautela se agudiza al momento de administrar los fondos disponibles:

Entidades bancarias: 42,7%.
Atesoramiento en el hogar («el colchón»): 28,7%.
Fintechs y billeteras virtuales: 27%.
Criptomonedas: apenas el 1,4%.

En materia de ahorro e inversión, la compra de inmuebles encabeza las preferencias: el 35% de los argentinos elige «el ladrillo» como el destino predilecto. Detrás se ubican la previsión de guardar fondos para la vejez (30%) —demanda que resulta 15 puntos porcentuales mayor en las provincias del interior que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA)—, la compra de dólares (28%), los gastos en turismo y viajes (25%), la colocación en instrumentos bursátiles (19%) y el consumo inmediato bajo la premisa de «vivir bien el momento» (18%). En cuanto al circuito informal o blue, el dólar billete bajo el colchón absorbe el 43% de las elecciones, alcanzando un 32% en el interior contra un 26% en territorio bonaerense y porteño.

Perfiles ciudadanos frente al dinero y visión sobre el rol estatal

El reporte agrupó a la sociedad en tres grandes conductas financieras: «los tradicionales» (38%), caracterizados por mayor edad y mejor posición socioeconómica; «los desconfiados» (32%), con perfiles de mayor vulnerabilidad e informalidad; y «los digitales» (30%), integrados por jóvenes con hábitos de planificación virtual.

En el plano político e institucional, el relevamiento arrojó señales claras respecto de las reformas estructurales en debate. Ante las modificaciones normativas en materia laboral, un 56% consideró que el rol de los sindicatos será cada vez más determinante para garantizar la protección de los trabajadores. En contraposición, un 66% manifestó su desacuerdo con la apertura a plataformas de comercio electrónico extranjeras como Shein o Temu para dinamizar la economía local. No obstante, una de las demandas más transversales y homogéneas entre todas las clases sociales, edades y geografías fue el rechazo a la presión estatal: un 64% de los encuestados se pronunció a favor de eliminar impuestos y simplificar la burocracia.