
Redacción de La Pluma Viral.
Jaldo recibe a Gladys “La Bomba” Tucumana mientras Manzur busca reconstruir territorio y el espacio oficialista intenta marcar distancia de Milei en el relato. Pero en el Congreso, los movimientos legislativos abren otro interrogante.
La política tucumana vuelve a mostrar una escena cargada de contrastes.
Mientras el gobernador Osvaldo Jaldo recibió en Casa de Gobierno a Gladys “La Bomba” Tucumana, en medio de las dificultades económicas que la artista reconoció atravesar con su emprendimiento gastronómico en Buenos Aires, el senador nacional Juan Manzur profundiza sus recorridas por distintos sectores de la provincia y mantiene reuniones con dirigentes y referentes territoriales.
Gladys llegó al encuentro después de contar públicamente que evalúa cerrar su local de empanadas en Recoleta debido a la caída de la demanda y las dificultades para sostener el negocio.

La cantante de la pollera amarilla seguramente aportaría con importantes inversionistas nacionales e internacionales a la provincia, que tanto estaría necesitando Tucumán.

La reunión con Jaldo y el ministro del Interior, Darío Monteros, tuvo además un componente político. La artista manifestó su intención de involucrarse en política y dijo que es justicialista, aunque aclaró que no planteó una candidatura formal.
La fotografía política, sin embargo, no termina allí.
Manzur vuelve a caminar la provincia
Mientras el oficialismo provincial intenta consolidar su estructura, Manzur volvió a recorrer territorio tucumano, reuniéndose con distintos sectores y dirigentes. El senador viene recogiendo reclamos de trabajadores, jubilados, universitarios, comerciantes, productores y estudiantes, según expresó públicamente.

El movimiento territorial tuvo esta semana un capítulo de fuerte contenido político: Cristina Fernández de Kirchner recibió a Manzur en su domicilio de San José 1111, donde ambos analizaron la situación económica nacional y su impacto sobre Tucumán.
Manzur sostuvo que trasladó a la expresidenta las preocupaciones que viene recogiendo durante sus recorridas por la provincia.
El encuentro adquiere especial relevancia dentro de la interna del peronismo tucumano, donde Manzur y Jaldo mantienen posiciones políticas diferenciadas y se proyecta el escenario electoral de 2027. Por ahora, Manzur no realizó un lanzamiento formal de una candidatura, aunque su actividad territorial se intensificó.
El discurso contra Milei y la realidad del Congreso
En paralelo, el espacio que responde políticamente a Jaldo y que tiene como uno de sus principales referentes provinciales a Darío Monteros busca construir un discurso de diferenciación frente al Gobierno de Javier Milei.
Pero allí aparece una de las principales contradicciones que atraviesan el escenario político tucumano: el discurso provincial y el comportamiento parlamentario no siempre parecen transitar por el mismo camino.
El bloque Independencia, vinculado al gobernador Jaldo, rompió con el peronismo en Diputados y pasó a ocupar un lugar propio dentro del Congreso. Esa posición le permitió convertirse en un actor relevante para las negociaciones legislativas nacionales. Incluso otros bloques provinciales buscaron dialogar con sus tres diputados para articular posiciones parlamentarias.
¿Hasta dónde llega la diferenciación con Milei cuando llega la hora de votar en el Congreso?
Una cosa es el relato construido en Tucumán y otra, necesariamente, son las posiciones concretas adoptadas frente a cada proyecto legislativo. Para sostener que el bloque acompañó sistemáticamente al oficialismo nacional habría que analizar votación por votación y período por período.
Tres escenas para una misma interna
Jaldo recibe a una figura popular que acaba de poner sobre la mesa sus dificultades económicas de su emprendimiento.
Manzur recorre la provincia, escucha a sectores afectados por la situación económica y vuelve a encontrarse con Cristina Kirchner.
Y el espacio oficialista intenta sostener una identidad propia frente a Milei mientras sus representantes nacionales ocupan un lugar estratégico en el Congreso.
La política tucumana parece entrar así en una etapa donde las fotografías, los discursos y los votos empiezan a contar historias diferentes.
De cara a 2027, la pregunta ya no pasa solamente por quién reúne más dirigentes o quién consigue más fotografías. El verdadero desafío será determinar qué representa cada sector, qué acuerdos está dispuesto a sostener y, fundamentalmente, si aquello que se dice en Tucumán coincide con lo que se hace en Buenos Aires.



