
Un relevamiento reciente de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán detectó 58 refugios de colectivos vandalizados en distintos sectores de la Capital. Vidrios destruidos y cartelería arrancada concentran casi nueve de cada 10 daños registrados, mientras que Villa Alem y su ampliación aparecen como las zonas con mayor cantidad de paradas afectadas.
El estudio, finalizado el 10 de septiembre por la Dirección de Gerencia de Datos, determinó que las roturas alcanzan aproximadamente al 9% de las paradas relevadas.

En la ciudad existen 643 refugios: 605 convencionales y 37 de los denominados inteligentes. Entre los primeros, el porcentaje de vandalización llegó al 9,3%, mientras que en los segundos fue del 5,4%.
El informe permitió establecer además que el distrito 15, integrado por Villa Alem, su ampliación y Villa Amalia, concentra la mayor cantidad de refugios dañados: fueron detectados 15 casos sobre un total de 68 paradas. Esto representa el 22,1% de las estructuras instaladas en ese sector.
En números absolutos, el segundo lugar corresponde al distrito 10, comprendido dentro de las cuatro avenidas, donde fueron contabilizados seis refugios deteriorados. Sin embargo, al tratarse del sector con mayor cantidad de paradas de toda la Capital —99 en total—, la incidencia fue del 6,1%, por debajo del promedio de la ciudad.
Otros cinco casos fueron registrados en el distrito 7, delimitado por las avenidas Juan B. Justo, Circunvalación y Martín Berho y el Canal Norte. Allí existen 25 refugios, por lo que uno de cada cinco presentó algún tipo de daño.
La distribución cambia al analizar la proporción de estructuras afectadas. El distrito 20, ubicado en el extremo sudeste de San Miguel de Tucumán, entre el Canal Sur y el río Salí y atravesado por las avenidas Jujuy y Circunvalación, presentó el índice más elevado: el 40% de sus paradas sufrió vandalismo.

Luego aparecen el distrito 15, con 22,1%; el distrito 17, situado al norte de Manantial Sur entre el Arroyo Manantial y el Canal Sur, con 20%; y el distrito 7, también con 20%. En estos sectores, la incidencia duplica aproximadamente el promedio registrado en toda la Capital.
Al observar los datos por barrios, Villa Alem y su ampliación encabezan el relevamiento con 10 refugios vandalizados. Villa Amalia contabilizó cuatro y Barrio Sur, tres. En Villa 9 de Julio, Villa Urquiza, Microcentro y Lincoln fueron detectadas dos paradas dañadas en cada sector, mientras que Barrio Norte, San Carlos, Eudoro Aráoz y Villa Angelina registraron un caso cada uno.
La rotura de vidrios fue el daño más frecuente, con 26 episodios, equivalentes al 44,8% del total. Muy cerca se ubicó la destrucción o ausencia de los vinilos correspondientes a la cartelería, con 25 casos, el 43,1%. Los grafitis representaron la modalidad menos extendida: hubo siete registros, equivalentes al 12,1%.
Las pintadas fueron encontradas únicamente en los distritos 8, correspondiente a Villa 9 de Julio; 10, en el área central; y 15, que comprende Villa Alem y Villa Amalia. Este último fue además el único sector donde coexistieron las tres modalidades de vandalismo y también concentró las mayores cifras absolutas de vidrios destruidos, con cinco casos, y de vinilos rotos o faltantes, con ocho.

El relevamiento aclaró que todavía existe un 2,4% de denuncias pendientes de verificación, mientras que otro 1,4% de los reportes fue observado y finalmente rechazado.
Los datos fueron elaborados por la Dirección de Gerencia de Datos, organismo dependiente de la Subsecretaría de Gestión Estratégica y Documentación que trabaja en la generación de información para orientar decisiones de la administración municipal. La dependencia también administra el Portal de Datos de la Ciudad, donde se difunden indicadores, mapas y tableros de información urbana.
El deterioro de los refugios se suma a otros episodios de daños contra infraestructura pública registrados en San Miguel de Tucumán. El 8 de agosto se había informado que 433 luminarias fueron destruidas en apenas 14 meses dentro del territorio administrado por la Municipalidad. Parte de esos casos estuvo relacionada con robos de cables o tableros y otros con acciones destinadas a dejar sectores sin iluminación para facilitar delitos, aunque también se registraron hechos atribuidos exclusivamente a daños sobre los bienes públicos.



