La política tucumana volvió a irrumpir en el tablero nacional con dos movimientos simultáneos pero opuestos que inciden directamente en el poder parlamentario del presidente Javier Milei.
Por un lado, el radical Mariano Campero formalizó su incorporación al bloque de La Libertad Avanza, permitiendo que el oficialismo alcance los 91 diputados. Por el otro, el peronista Javier Noguera abandonó Fuerza Patria para sumarse al bloque provincial Independencia, provocando una fuerte reacción del kirchnerismo tucumano y profundizando la fragmentación de la oposición.
Ambas decisiones, aunque separadas en ideología y trayectoria, convergen en un punto: alteran el mapa de fuerzas en la Cámara Baja y muestran cómo Tucumán se convirtió en un territorio donde las tensiones nacionales se expresan con especial crudeza.
Ex intendente de Yerba Buena y figura emergente del radicalismo tucumano, Campero fue uno de los impulsores de la llamada “Liga del Interior”, el grupo de radicales que comenzó a alinearse con el oficialismo libertario. Ese acercamiento terminó cristalizándose con la incorporación formal de Campero al bloque de Milei, gesto que consolidó el crecimiento del oficialismo legislativo.
La llegada de Campero a La Libertad Avanza no solo aportó un voto, sino también un perfil: un dirigente con presencia territorial, trayectoria de gestión y discurso modernizador alineado con la agenda presidencial. Su salto generó malestar en sectores de la UCR, pero fortaleció su peso dentro de una coalición oficialista que busca ampliar su base hacia el interior productivo.
Muy distinta es la situación de Javier Noguera, exintendente de Tafí Viejo y referente del peronismo kirchnerista local. Su incorporación al bloque Independencia, alineado con el gobernador Osvaldo Jaldo, provocó un estallido interno dentro de Fuerza Patria, el espacio con el que había llegado a la Cámara.
El dirigente kirchnerista José Vitar, titular de Casa Patria Tucumán y una de las voces más fuertes del espacio, emitió un comunicado que graficó la magnitud del enojo. Según Vitar, el pase de Noguera se produjo tras presiones directas del gobernador Jaldo, quien habría condicionado la asistencia financiera al municipio para forzar el reacomodamiento político. La acusación fue tajante: calificó el hecho como una “extorsión desembozada”.




