El INDEC destroza el relato de Milei: 15 millones de pobres.

En apenas seis meses se sumaron más de dos millones de nuevos pobres a un esquema social golpeado.

Mientras Milei vende «la tierra prometida» en el norte y asegura que los índices se derrumban, el informe oficial de pobreza marca un brutal 32,3% y demuestra que laburar ya no alcanza para comer.

La distancia entre la Casa Rosada y la calle nunca fue tan abismal. Este jueves, el propio INDEC le propinó un golpe letal al relato oficial al informar que la pobreza trepó al 32,3% durante el primer semestre de 2026, afectando a 15,56 millones de personas. En apenas seis meses se sumaron más de dos millones de nuevos pobres a un esquema social golpeado.

La indigencia —la cara más cruel de la desidia— se ubicó en el 7,5%, dejando a 3,61 millones de argentinos atrapados en la supervivencia extrema. Vivir el día a día se convirtió en una utopía cuando una familia tipo necesitó $1.531.473 para no ser pobre y $689.853 solo para no pasar hambre.

El contraste con el país de fantasía

Mientras el organismo oficial preparaba estos números, el presidente Javier Milei recorría Estados Unidos autoproclamando que la Argentina es poco menos que el paraíso terrenal. En su gira por el norte, el mandatario aseguró frente a los inversores que la economía vuela y que la pobreza baja sistemáticamente, repitiendo consignas de manual sobre una supuesta «economía perfecta».  

Sin embargo, la realidad choca de frente: tener un empleo formal dejó de ser un escudo protector. El retraso de los salarios frente a una Canasta Básica desbocada eyectó a sectores enteros de la industria, el comercio y la construcción hacia la banquina.

Mientras desde el poder insisten en mirar para otro lado y festejar brotes verdes invisibles, los números del propio Estado demuestran que el ajuste no lo pagaba la casta, sino el almacenero, el laburante y el jubilado que hoy no saben cómo llegar a fin de mes.