
Una publicación de La Gaceta, fechada el 16 de abril de 2004, vuelve a poner sobre la mesa un episodio policial que involucra a Carlos Fúnez, quien actualmente ocupa una banca en la Legislatura de Tucumán.
Según la nota periodística de aquel momento, un grupo de hombres fue detenido durante un procedimiento realizado en las inmediaciones de una fraccionadora de azúcar, en el sur tucumano. Entre los aprehendidos figuraba un joven identificado como Carlos Fúnez.
El artículo señalaba que los investigadores vinculaban al grupo con una serie de asaltos cometidos en la zona de Concepción y La Cocha. La Policía, según aquella publicación, secuestró dos revólveres, una pistola calibre 22, teléfonos, equipos de comunicación, cartuchos, capuchas, cuellos polares y llaves de viviendas.
También se consignaba que el entonces jefe de la Regional Sur, comisario principal Carlos Carrizo, había hablado de «indicios concretos» para vincular a los detenidos con robos a mano armada.
Pero hay una diferencia fundamental: la publicación de 2004 habla de personas aprehendidas y acusadas, no de una condena judicial. Por eso, esos antecedentes periodísticos no permiten afirmar por sí solos que Fúnez haya sido condenado por aquellos delitos.
Veintidós años después, otra realidad
Lo que sí puede verificarse actualmente es que Carlos Fúnez es legislador provincial por la Sección Oeste y forma parte del bloque Justicialista de la Legislatura tucumana y expresa ser el ahijado del gobernador Osvaldo Jaldo.
Incluso, en septiembre de 2026, el Gobierno provincial informó públicamente sobre una reunión entre el gobernador Osvaldo Jaldo y el legislador Fúnez para analizar obras en Concepción y el departamento Chicligasta.
La historia, entonces, plantea un contraste que resulta inevitable: el hombre que aparece mencionado en una crónica policial de 2004 hoy ocupa un lugar dentro del Poder Legislativo tucumano.
No se trata de borrar un pasado ni de convertir una acusación en una condena. Se trata de una pregunta mucho más incómoda para cualquier sociedad democrática:
¿Qué controles existen sobre los antecedentes de quienes llegan a ocupar cargos públicos?
Porque entre una vieja crónica policial y una banca legislativa hay algo que debería existir siempre: verdad, justicia y transparencia.



