Morosidad: casi la mitad de los deudores volvió a atrasarse.

La morosidad volvió a mostrar señales de alerta en el sistema financiero argentino. Un informe de la consultora Econviews reveló que casi la mitad de los deudores que habían logrado ponerse al día volvió a registrar atrasos en menos de un año.

El estudio analizó 1,75 millones de casos de clientes morosos de bancos, billeteras virtuales y empresas fintech. El seguimiento abarcó regularizaciones realizadas entre agosto de 2024 y junio de 2026.

La morosidad volvió a mostrar señales de alerta en el sistema financiero argentino.

Los resultados muestran la dificultad de sostener la recuperación financiera después de una refinanciación.

Casi la mitad volvió a caer en mora

Entre los deudores que tuvieron un seguimiento durante 12 meses, el 48,5% volvió a incumplir sus obligaciones dentro de ese período.

La reincidencia también apareció en plazos más cortos:

– 22,9% volvió a registrar atrasos en apenas 90 días.
– 35,4% volvió a caer en mora dentro de seis meses.
– 48,5% lo hizo antes de completar un año.

Las cifras reflejan que ponerse al día no siempre alcanza para recuperar una situación financiera estable.

Por qué las familias vuelven a atrasarse

El economista jefe de Econviews, Kevin Sijniesky, señaló que la pérdida de ingresos disponibles dejó a muchas familias sin margen para afrontar nuevas obligaciones.

El ingreso disponible es el dinero que queda después de pagar servicios básicos y gastos fijos. Cuando ese margen se reduce, cualquier cuota o gasto imprevisto puede complicar nuevamente el presupuesto.

A esto se suma el costo del financiamiento. Según datos del Banco Central, la carga impositiva representa el 27,1% del Costo Financiero Total (CFT) de los préstamos personales y el 28,2% en las tarjetas de crédito.

Refinanciar no siempre resuelve el problema

Las entidades financieras alcanzaron niveles récord de refinanciación. Los programas llegaron a cubrir cerca del 4% del monto total de las carteras.

Sin embargo, los datos de Econviews muestran que una parte importante de quienes regularizan sus deudas vuelve a tener dificultades para cumplir.

El fenómeno plantea un desafío para el crédito de consumo y también para la recuperación del mercado interno. Si los hogares continúan con poco margen financiero, la normalización de la deuda podría avanzar más lentamente de lo esperado.

La morosidad, de esta manera, deja de aparecer como un problema puntual y comienza a mostrar un componente recurrente entre los usuarios de crédito.