Canal 10: jugosas pautas publicitarias del gobierno y trabajadores empobrecido.

Si hay dinero para sostener la pantalla, también debería haber respuestas para quienes hacen posible que esa pantalla salga al aire.

Mientras Canal 10 recibe importantes recursos por publicidad por parte del ejecutivo provincial y municipios, sus trabajadores denuncian salarios atrasados, falta de recategorizaciones, equipos deteriorados y un futuro cada vez más incierto. La situación encendió la alarma del gremio y obligó a convocar a una asamblea de urgencia.

La postal resulta difícil de ignorar: un medio que maneja recursos provenientes de pautas publicitarias y que, al mismo tiempo, tiene a sus propios trabajadores reclamando por condiciones salariales y laborales básicas.

La Comisión Directiva del SATSAID convocó a todo el personal de Canal 10 a una asamblea de carácter urgente para este miércoles 9 de septiembre, a las 11, en el Estudio C.

La agenda expone una situación que el gremio considera crítica. Entre los principales puntos aparecen la nueva escala salarial, el estado de la deuda del canal con sus empleados, la falta de entrega de uniformes y la situación de los equipos técnicos.

Pero hay más. Los trabajadores también reclaman recategorizaciones, respuestas sobre el destino del canal y analizan avanzar hacia un estado de alerta y movilización.

Uno de los datos más preocupantes es el referido al equipamiento: el sindicato menciona expresamente un transmisor roto, un problema que no solo afecta a los trabajadores sino que pone bajo la lupa el estado general de una estructura que debería contar con recursos para garantizar su funcionamiento.

¿Dónde está la plata?

El conflicto abre una pregunta inevitable: ¿cómo puede existir un canal que recibe recursos publicitarios mientras sus trabajadores denuncian problemas salariales, deudas y deterioro de las condiciones laborales?

La contradicción es evidente y merece explicaciones.

Si existen recursos para sostener importantes pautas publicitarias, resulta razonable preguntarse qué destino tienen esos fondos, cómo se administran y por qué los trabajadores deben llegar al límite para reclamar cuestiones elementales.

La asamblea podría marcar un punto de inflexión. El SATSAID ya anticipó que llevará a consideración de los trabajadores un alerta y movilización, además de posibles medidas de acción directa, incluyendo paros progresivos y una eventual paralización total de actividades.

Canal 10 queda así frente a una crisis que excede una simple discusión salarial.

Está en juego el presente de sus trabajadores y también el futuro de una señal que, mientras exhibe publicidad y recursos, enfrenta reclamos internos cada vez más duros.

La pregunta que queda flotando es tan simple como incómoda: si hay dinero para la pauta, ¿por qué no alcanza para los trabajadores y para mantener el canal en condiciones?