
“El pliego de la licitación está casi listo”. El Gobierno publicará en diciembre, en el Boletín Oficial, las condiciones para avanzar con la privatización de Belgrano Cargas y Logística, la empresa estatal que administra el transporte ferroviario de cargas y que opera más de 7.600 kilómetros de vías en 17 provincias.
“El objetivo es salir antes de fin de año.
Todas las áreas están comprometidas con ese plazo”, añadió un funcionario involucrado en el proceso. Por estas semanas se desarrolla la etapa más compleja: la valuación de cada uno de los activos de la compañía.
No será un único pliego, sino varios que se publicarán de manera simultánea.
El modelo aprobado por el Decreto 67/2025 establece una privatización total mediante un esquema de desintegración vertical. Esto implica dividir y vender por separado los activos:
Material rodante (locomotoras y vagones): remate público.
Vías férreas e inmuebles: concesiones a través de licitaciones nacionales e internacionales bajo régimen de obra pública.
Talleres ferroviarios: concesiones para uso y explotación.
El dinero obtenido por la venta del material rodante se destinará a un fideicomiso para financiar obras sobre las vías concesionadas.
“No queremos un nuevo monopolio privado como en los 90 ni un monopolio estatal como ahora.
La fragmentación genera mejores incentivos y abre el sistema. Cada empresa puede competir donde tiene más capacidad”, explicó una alta fuente oficial. El esquema será de infraestructura de acceso abierto: el concesionario deberá permitir el paso a todos los operadores. Las tierras y las vías seguirán siendo propiedad del Estado nacional.
El Gobierno estima que la compulsa finalizará hacia el primer trimestre de 2026, tras el período de consultas y la presentación de las ofertas finales. Por ahora, hay tres grupos empresarios con interés avanzado en los principales segmentos de las líneas Belgrano y San Martín.
Dos de ellos vienen sondeando la operación desde hace meses:
Un pool de compañías cerealeras, liderado por Aceitera General Deheza (AGD) y acompañado por ACA, Bunge, Cargill, COFCO y Louis Dreyfus.
La minera británica Río Tinto, que expresa el interés del sector minero por el trazado ferroviario.

En las últimas semanas se sumó un tercer jugador: Grupo México Transportes (GMXT), operador de los principales ferrocarriles de México y Florida. Se posicionan como el único oferente con experiencia ferroviaria directa y estiman invertir USD 3.000 millones en Argentina.
Si bien aún no se conocen las condiciones finales del pliego, se descuenta que el adjudicatario manejará operaciones durante varias décadas. La privatización implica decisiones estratégicas, ya que se trata de uno de los activos de infraestructura más importantes del país. “Por lo que define hacia adelante, es una licitación tan relevante como la de la Hidrovía”, señaló un consultor del sector.
La minería del NOA y Cuyo busca ampliar su capacidad de transporte, mientras que las cerealeras consideran clave la traza del Belgrano para mejorar su logística y reducir costos. En cambio, Vaca Muerta —que requiere grandes volúmenes de arena de fractura— hoy no cuenta con una traza ferroviaria que acompañe su crecimiento, y las rutas deterioradas representan un límite estructural.
En los últimos cuatro meses, el Gobierno destinó $4.000 millones mensuales en inversiones de capital para la compañía. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), las transferencias crecieron 8,8% en términos reales respecto del año pasado. Belgrano Cargas y Logística cuenta actualmente con 4.233 empleados.



