
La actividad industrial de las pymes registró una profunda desaceleración durante el segundo trimestre del año. De acuerdo con los datos relevados por la Fundación Observatorio Pyme, la producción del sector cayó un 11% interanual y un 3,6% en la medición desestacionalizada. Esta retracción llevó a las fábricas a su nivel operativo más bajo de los últimos siete años, registrando además un descenso del 4,5% en el empleo acumulado.
La falta de ventas consolida su posición como la principal preocupación del empresariado al alcanzar al 81% de los establecimientos. “La contracción refleja un fenómeno preocupante relacionado con el alargue de los plazos y los retrasos”, advirtieron desde la entidad privada. La baja demanda provocó que el 62% de las firmas extendiera los plazos de cobro a sus clientes, lo que generó complicaciones inmediatas para saldar compromisos comerciales y obligaciones fiscales.
Evolución de morosidad y variables financieras
El informe privado expone un deterioro generalizado en el cumplimiento de los vencimientos operativos. La proporción de compañías con morosidad en impuestos, proveedores o entidades financieras prácticamente se duplicó en comparación con el año anterior.

Frente a la presión de los costos y el avance de los insumos importados, las cámaras industriales reclamaron modificaciones impositivas para aliviar la carga sobre la producción local. “Las empresas consideran prioritaria la reducción de las alícuotas de Ingresos Brutos y de las contribuciones patronales”, remarca el informe. Asimismo, el sector pyme solicitó ampliar su participación como proveedores dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones para sostener el tejido productivo nacional.



