
Por Redacción Central La Pluma Viral
Hablemos sin anestesia. Lo que pasó en Tucumán no es una simple anécdota judicial; es la crónica perfecta de una caída romana adaptada al pago chico, con túnicas de marca, la chequera del Estado y una cofradía de apuñaladores profesionales que harían sonrojar al mismísimo hijo de Julio Cesar, Marco Bruto.

Hoy, José Alperovich purga solo su condena de 16 años por abuso sexual, confinado tras años de construir un aparato político de obsecuentes y traidores. Es el mismo sistema de complicidades que él diseñó y que hoy, como un pesado legado, siguen padeciendo los tucumanos.
Alperovich, el hombre que manejaba la provincia como si fuera el patio de su casa —el todopoderoso monarca que dictaba leyes repartía favores y vivía subido a un pedestal de impunidad— hoy experimenta el sabor amargo de la soledad absoluta. Pero lo más fascinante no es su caída en desgracia, sino el coro de alcahuetes, laderos y parientes que, apenas sopló el viento en contra, se apuraron a enterrarlo para salvar sus propios pellejos y carteras políticas.

En el Video se puede ver a Osvaldo Jaldo junto a Alperovich en Dubai rodeado de odaliscas:
¿Se acuerdan de aquellos días de gloria inagotable a fines de 2012? Mientras los tucumanos hacían malabares para llegar a fin de mes, el exgobernador y su esposa, la entonces senadora Beatriz Rojkés, se pegaban la gran vida en el exclusivo Emirates Palace Hotel de Abu Dabi, un palacio de mármol y oro en medio del desierto donde una habitación costaba hasta 20.000 dólares la noche.

El Clan “Mansilla”, el actual vicepresidente de la legislatura de Tucumán, la más cara del país gracias a Alperovich, la Burra Mansilla y su esposa Elia, de origen humilde a cabalgar en camellos en Dubai gracias a la generosidad de los Alperovich.
¿Iban solos? ¡Claro que no! La chequera pública pagaba el tour del delirio. En aquellos videos filtrados donde Rojkés se reía de los precios carísimos y Alperovich paseaba en camelo o bailaba con odaliscas, los aplaudidores de turno estaban ahí, en primera fila, disfrutando del botín. Entre ellos, el vicepresidente de la actual legislatura senador Sergio Mansilla y su esposa Ely Mansilla y el mismísimo Osvaldo Jaldo —por entonces ministro del Interior y hoy gobernador— con su consorte Ana María Grillo. Todos estos Kirchneristas hoy son partidarios de Milei.

«¿Tú también Bruto?, Tú también Osvaldo?, ¿Tú también, Juan?». Según los historiadores, todos los que traicionaron a Julio Cesar tuvieron muertes trágicas y a corto plazo. Todos comieron de esa mesa. Todos aplaudieron el modelo. Todos se beneficiaron del «sistema Alperovich». En la foto, Jaldo y Manzur recibiendo la bendición de JJA.
Pero el poder es efímero y la lealtad de los políticos dura exactamente lo que dura un presupuesto aprobado o una sentencia firme. Cuando la Justicia comenzó a cercar al patriarca y su sobrina destapó la olla podrida con una denuncia devastadora por violación, los amigos del campeón salieron disparados como ratas de un barco que hace agua. Juan Manzur, su delfín, el hombre que le debe cada escalón de su carrera política, apareció años después declarando por Zoom con cara de circunstancia. Frente al juez Juan María Ramos Padilla, Manzur declaro en su contra.

No hace tanto, caminaban juntos a la par de José Jorge Alperovich, Osvaldo Jaldo y Juan Manzur. Hasta que la traición romana llego a la vida del Cesar.
Osvaldo Jaldo, otro hijo político del alperovichismo, no se quedó atrás. El actual gobernador, que trepó políticamente gracias a la estructura territorial que le armó Alperovich en el interior provincial, esperó el fallo para sentarse cómodo en su despacho y dictar cátedra de moralidad: «Él es grande y sabe lo que ha hecho; tiene que hacer caso a lo que la Justicia falló», tiró risueño, mandando a la hoguera al hombre que lo mantuvo atornillado a los ministerios clave durante más de una década.

La verdadera tragedia romana. Más beneficiados del «sistema Alperovich». Los actuales vocales de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, Estofan, Posse y Sbdar junto a Edmundo Jiménez Y Navarro Dávila fueron designados por Alperovich y no le sirvió de nada. Tucumán es “Macondo” en materia de memoria. (Los tachados en la foto, Daniel Leiva y Rodríguez Campos fueron designados por Manzur).
Esto ya lo escribió Shakespeare, pero sin presupuesto. En el Senado romano, los conjurados rodearon a Julio César fingiendo lealtad antes de clavarle el puñal por la espalda, siendo Bruto el último en herirlo.
En el caso de Alperovich, no hubo dagas de bronce, sino conferencias de prensa, distancia en los tribunales, llamadas que no se atienden y comunicados tibios.
El matrimonio Alperovich en la cima del poder, foto en Dubai
La familia y los socios que vivieron de la sombra del «monarca» hoy lo miran desde la comodidad de sus despachos reciclados, renovados y travestidos de opositores al propio sistema que los parió. Alperovich está solo, preso de sus delitos y de la peor traición: la de aquellos que le besaban el anillo mientras les convenía, y que hoy, con la misma caradurez con la que brindaban en Abu Dabi, simulan no haberlo conocido jamás.
Tucumán está en manos de los políticos que José Alperovich eligió ayer y que hoy saben cómo destruirla.



