AVANCO: muy generoso el cuñado de Alperovich.

Mientras municipios y comunas del interior tucumano siguen esperando obras básicas, en Yerba Buena aparece una escena que difícilmente pase desapercibida: una empresa privada avanza con el pavimento de un tramo de la calle Thames que, según una publicación difundida en redes sociales, sería entregado al municipio.

La imagen muestra una obra de pavimentación prácticamente terminada. El mensaje que acompaña las fotografías es contundente: “Avanco le regaló al municipio de YB el pavimento de parte de la calle Thames”.

Si efectivamente se trata de una obra ejecutada y cedida sin costo al municipio, la pregunta no debería ser solamente cuánto vale el pavimento. La verdadera pregunta es por qué Yerba Buena recibe este tipo de gestos mientras otras localidades de Tucumán llevan años reclamando obras elementales.

Avanco es una empresa vinculada públicamente a la familia Rojkés de Alperovich.

Ese antecedente hace que cualquier beneficio, cesión de infraestructura o colaboración con un municipio deba ser observado con especial atención, no para condenar de antemano una operación que puede ser perfectamente legal, sino para exigir algo elemental en la administración pública: transparencia.

Porque si una empresa decide hacerse cargo de una obra de infraestructura que beneficia directamente a un municipio, corresponde conocer las condiciones: qué se construyó, cuánto costó, quién lo pagó, bajo qué convenio se realizó, quién autorizó la obra y qué contraprestación —si existiera— recibió la empresa.

Y acá aparece la comparación inevitable.

¿Por qué no ocurre lo mismo en Lamadrid?

¿Por qué no aparecen empresas dispuestas a financiar o ejecutar obras de infraestructura en las localidades que quedaron golpeadas por las inundaciones y que todavía reclaman soluciones?

¿Por qué las comunas y municipios del interior que necesitan caminos, pavimento, desagües y obras para evitar nuevas tragedias no reciben la misma “generosidad”?

La cuestión no es atacar una obra necesaria. Todo lo contrario: si una empresa privada aporta infraestructura que mejora una ciudad, bienvenido sea.

El problema aparece cuando la sensación que queda es que algunas ciudades tienen acceso a obras, inversiones y beneficios que parecen llegar con una facilidad que otras localidades no conocen.

Y Yerba Buena, además, no es precisamente una localidad olvidada del mapa económico tucumano. Es uno de los sectores con mayor desarrollo inmobiliario y comercial de la provincia. La propia imagen permite ver un emprendimiento inmobiliario de importantes dimensiones junto a la obra vial.

Por eso, la discusión merece salir del terreno de las felicitaciones y los emojis de corazones.

La política y los negocios necesitan reglas claras.

Si Avanco realizó una obra para el municipio, que se informe oficialmente cuánto representa la inversión y cuál fue el acuerdo.

Si fue una donación, que se publique el convenio.

Si fue una obligación vinculada a un emprendimiento, que se explique.

Y si existe alguna relación particular que explique por qué este tipo de obras desembarcan justamente allí, también corresponde que la sociedad la conozca.

Porque mientras en algunas zonas se inauguran calles, en otras todavía se espera que el Estado pueda garantizar lo más básico.

No alcanza con mostrar el pavimento terminado. Hay que explicar cómo llegó hasta ahí.

Y, sobre todo, hay una pregunta que queda flotando y que las autoridades deberían responder:

¿Avanco también será igual de generosa con Lamadrid, con las comunas del interior y con las localidades que padecen la falta de obras? ¿O la generosidad termina donde empieza la conveniencia?

La respuesta debería estar en los documentos, no en las redes sociales.