El Gobierno usó US$3.000 millones de fondos para obras y sostener el déficit cero.

Los fideicomisos, con fines específicos como rutas o vivienda, ejecutaron menos del 70% de lo recaudado; el resto se destinó a la compra de letras del Tesoro, según surge de balances e informes oficiales

Durante los primeros dos años de la gestión de Javier Milei, los fondos fiduciarios que continúan en funcionamiento recaudaron más de $8,2 billones y acumularon un superávit cercano a los US$3.000 millones.

Aunque se trata de recursos con un destino específico fijado por ley —principalmente obras de infraestructura—, la administración nacional volcó a sus metas originales apenas una fracción de ese dinero. El resto terminó financiando la compra de letras y títulos públicos, en una maniobra que sostiene la meta de déficit cero de la Casa Rosada y que surge del análisis de balances contables, planillas presupuestarias e informes oficiales de la Jefatura de Gabinete y de la Oficina Nacional de Presupuesto.

Un antecedente: el caso del SisVial

El uso discrecional de los fondos fiduciarios había tomado estado público luego de que el diario La Nación revelara que el SisVial —el componente vial del Fideicomiso de Infraestructura de Transporte— no distribuía la mayor parte de su patrimonio para el arreglo de rutas.

Los montos del superávit

El superávit financiero de estos fideicomisos alcanzó los $1,86 billones durante 2024 y los $1,23 billones en 2025, sumas equivalentes a US$1.978 millones y US$973 millones respectivamente, según el tipo de cambio oficial promedio de cada año.

Las planillas oficiales muestran que los fondos ejecutaron apenas el 55,8% de lo recaudado en 2024, el 69,5% en 2025 y el 69,7% durante el primer trimestre de este año. El resto de los recursos no utilizados se transfiere a colocaciones financieras bajo la órbita del Ministerio de Economía, en un cambio de estrategia que pasó del resguardo en plazos fijos del Banco Nación a la adquisición directa de instrumentos de deuda del Tesoro. Cabe recordar que los fondos fiduciarios funcionan como una «caja» estatal con recursos asignados específicamente a un propósito, como el mantenimiento de rutas o los subsidios al gas.

Hacia los US$4.000 millones en tres años

Para este ejercicio, las planillas presupuestarias estiman que las colocaciones en letras, bonos, títulos públicos y plazos fijos alcanzarán los $1,33 billones, una cifra que le permitiría a la cartera económica disponer de aproximadamente US$880 millones adicionales provenientes de las cajas fiduciarias. Según proyecciones privadas y de centros de estudio, la acumulación de excedentes bajo este esquema financiero rozará los US$4.000 millones al cabo de los primeros tres años de gobierno.

Vivienda, agua y rutas, los sectores más golpeados

De los 29 fideicomisos vigentes o en proceso de liquidación, las mayores restricciones de desembolsos se registran en proyectos especialmente sensibles. El caso más marcado es el del Fondo de Integración Socio Urbana, donde las transferencias cayeron un 94%, lo que derivó en la paralización de 636 proyectos de infraestructura básica y vivienda en barrios populares.

Un panorama similar se observa en el Sistema de Infraestructura del Transporte y en el Fondo de Infraestructura Hídrica, donde las colocaciones financieras dispuestas por el Poder Ejecutivo superan ampliamente los montos destinados a la ejecución real de obras viales, al mantenimiento de rutas y al saneamiento en distintos puntos del país.

Melconian: «El Gobierno entró en un callejón complicado»

En paralelo, el economista Carlos Melconian advirtió ayer que el Gobierno atraviesa un «callejón complicado», ya que debe enfrentar simultáneamente el desafío de bajar la inflación, reactivar la economía y acumular reservas, tres objetivos que, según su análisis, ya no podrán cumplirse al mismo tiempo.

«Las tres cosas juntas no va a poder ser. Va a tener que elegir», afirmó el economista en declaraciones a radio Splendid, al describir el escenario que enfrenta la administración de Javier Milei.

Melconian sostuvo que el programa económico llegó a una etapa en la que la estabilidad cambiaria, la política monetaria y la necesidad de recomponer reservas comienzan a chocar con la recuperación de la actividad. En ese marco, cuestionó la decisión de sostener un tipo de cambio que, a su juicio, genera una apreciación cambiaria que perjudica especialmente a los sectores menos competitivos de la economía.

El economista reconoció que el Gobierno logró avanzar en el frente fiscal y monetario, pero remarcó que ahora enfrenta un escenario distinto: «Tenemos superávit fiscal, seca monetaria y prácticamente estabilidad cambiaria forzada, no es libre el mercado». Y resumió el dilema que, a su entender, condiciona la etapa que viene: «Ahora entró en un callejón complicado donde no tiene reserva, tiene que comprar dólares, tiene que reactivar la economía y tiene que colapsar la inflación».