Catamarca suma inversiones millonarias y miles de empleos, Tucumán sigue atrapada en la discusión electoral

El mapa del desarrollo en el norte argentino vuelve a marcar un fuerte contraste. Mientras Catamarca recibió la aprobación de un nuevo proyecto bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con una inversión de U$S 709 millones destinada a la producción de carbonato de litio, en Tucumán el debate político continúa centrado casi exclusivamente en las futuras renovaciones de autoridades y la estrategia electoral.

El comité evaluador dio luz verde a una iniciativa que contempla la producción de 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio, con recursos suficientes para garantizar más de 19 años de producción. Además, el emprendimiento proyecta generar 4.406 puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos durante las etapas de construcción y operación, junto con exportaciones estimadas en U$S 400 millones por año.

Los números reflejan una provincia que busca atraer inversiones de gran escala para fortalecer su economía y ampliar las oportunidades laborales.

En contraste, Tucumán atraviesa un escenario en el que gran parte de la agenda pública y política parece estar dominada por las especulaciones sobre candidaturas, alianzas y la carrera hacia las próximas elecciones provinciales. Mientras otras provincias compiten por captar capitales, desarrollar nuevos sectores productivos y generar empleo, en Tucumán persisten los reclamos por la falta de inversiones privadas, la escasez de nuevas fuentes de trabajo y una economía que continúa mostrando señales de estancamiento.

La comparación abre un interrogante inevitable: ¿qué estrategia tiene Tucumán para atraer inversiones capaces de transformar su matriz productiva y crear empleo genuino? En un contexto nacional donde algunas provincias avanzan con proyectos de cientos de millones de dólares, la discusión sobre el desarrollo económico aparece relegada frente a la dinámica de la política electoral.

El desafío para la dirigencia tucumana será demostrar que el debate sobre el futuro de la provincia puede ir más allá de las urnas y traducirse en políticas concretas que impulsen la inversión, la producción y el empleo para miles de tucumanos.